Skeleton Tree
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Nick Cave ha hablado sobre su concierto del Manchester Arena en septiembre de 2017 y lo ha calificado como “el concierto más emotivo de su carrera”.

El espectáculo se celebró tan sólo cuatro meses después del ataque terrorista en un concierto de Ariana Grande en el mismo lugar el 22 de mayo de 2017. Veintidós personas murieron y otras 59 resultaron heridas después de que el terrorista suicida Salman Abedi detonara explosivos en el vestíbulo del local.

Entre las víctimas, niños que habían asistido al show de Grande y padres que esperaban para recoger a sus hijos.
La revista Far Out ha hablado con Cave habló sobre aquel concierto en Manchester, y el cantante y compositor ha reconocido que ha sido el más emotivo de su larga trayectoria musical.

Nick Cave ha hecho estas declaraciones después de que un seguidor le preguntara en su nueva plataforma de fans The Red Hand Files si sus propias canciones le habían hecho llorar en alguna ocasión sobre un escenario.

El músico explicó que generalmente está demasiado concentrado en su actuación como para sentirse emocionado, pero que eso cambió en el concierto de Manchester.

“De vez en cuando, un pensamiento repentino, fuera de mi control, atraviesa este estado de actualidad, una imagen devastadora o un recuerdo impactante o un deseo imposible, y ese estado sagrado de rupturas del momento y el mundo se estrella, y, bueno, a veces lloras. Y así fue en el concierto de Bad Seeds en el Manchester Arena, en tu ciudad natal, Sarah”.

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“Recuerdo ese concierto tan vívidamente. Fue cuatro meses después del atentado terrorista, donde murieron veintitrés personas y un gran número de personas resultaron heridas, física y psicológicamente. Fue uno de los primeros conciertos en el Manchester Arena desde que se reabrió, y había un sentimiento de desafío real en la sala, por supuesto, pero también una tristeza terrible, pensé, en la pura monstruosidad de todo esto”.

“Una enorme tristeza porque comprendimos que el mal camina entre nosotros, y que ninguno de nosotros tiene un control real sobre nuestros destinos, que todos estamos arrastrados por los vientos arbitrarios del destino y ¿quién sabe realmente qué va a pasar a continuación?“.

“En ese concierto en el Manchester Arena, con estos pensamientos en mi mente, sentí un intenso vínculo común con el público, que al final se volvió casi abrumador y que nunca olvidaré. La actuación sin restricciones al final fue una liberación para todos nosotros”.