Ayer a última hora de la noche se informó que el cádaver de fue incinerado en Nueva York en total soledad, sin ningún familiar o amigo, velatorio o acto que le acompañaran.

Una incineración totalmente secreta por deseo del propio Bowie, que no quería ningún tipo de funeral o velatorio en su honor una vez muerto. Tampoco quería ser enterrado.

El Daily Mirror ha informado que Bowie fue incinerado en privado, sin ningún tipo de amigos o familiares presentes, de acuerdo a sus deseos. Se quería ir “sin generar ningún problema”.

Una fuente le dijo al periódico:

“No va a haber ninguna clase de servicios públicos o privados o conmemoraciones públicas. No va a haber nada”.

The Guardian ha señalado que la incineración tuvo lugar poco después de su muerte.

Así concluye, se pone punto y final a la “black star” de David Bowie, según el periodista Michael Azerrad, un término médico para un tipo de lesión de cáncer extendida, larga y delgada con radiación de estructuras lineales radiolúcidas que dan como resultado una apariencia de estrella negra o estrella oscura, que ha servido al artista como inspiración final para su canto del cisne.