Anoche, volvieron a pisar un escenario parisino, esta vez el del mítico teatro Olympia.

Fue mucho lo que se dejaron en el teatro Bataclan un maldito viernes 13 de noviembre. Nada menos que a 90 fans y a su jefe de merchandising, Nick Alexander.

A Jesse Hughes (y a Josh Homme, aunque no estuvo aquel terrible día) les hubiera gustado volver a Le Bataclan, pero continúa cerrado como consecuencia de los ataques yihadistas.

Un Olympia con máximas medidas de seguridad, muchos supervivientes del concierto de noviembre y familiares de las víctimas, y 30 psicólogos repartidos por la sala acompañando a los presentes.

Para muchos de ellos era una oportunidad para el reencuentro, rendir homenaje a las víctimas. Una cuestión de libertad, honor y amor. De las 2000 entradas, 1.400 estaban adjudicadas, las 600 restantes se pusieron a la venta.

Y Eagles Of death Metal salieron al escenario al compás de la maravillosa “Paris s'éveille” (“París Despierta”) de Jacques Dutronc, en un ambiente increíble.

Hughes abrió el show con las palabras: “Buenas noches, estamos listos para esto”, y enseñó una camiseta con la leyenda: “Realmente quiero estar en París”, gestos de cariño que el público agradeció.

Más tarde, entre dos canciones, se dirigió a la multitud, diciendo:

“¡Paz, amor y rock ‘n' roll”.

US rock group Eagles of Death Metal perform on stage at the Olympia concert hall in Paris

Antes de su concierto de ayer noche en París, Hughes habló abiertamente de cómo los ataques a París han reafirmado su creencia de que “todo el mundo” debe llevar armas de fuego por su propia seguridad.