Concierto-de-Donovan-en-el-Teatro-Lara-de-MadridLo mejor de la noche fue el gran repertorio.  se despachó a gusto todos los hits de su carrera, lo mejor de su cancionero clásico de los años 60´s: “Catch The Wind”, “Sunshine Superman”, “Colours”, “Hurdy Gurdy Man”, “Barabajagal”, “Season Of The Witch” y un final con la swingueante, vodevilera, “Mellow Yellow”.

encore añadido con su particular “Hey Jude”: “Atlantis” (imposible disociarla de la espeluznante escena de “Uno de los Nuestros” cuando le meten una paliza de muerte al malote de la otra familia al son de esta copla tierna y mitológica, una ocurrencia salvaje de Martin Scorsese).

Hay que decir que Donovan fuera de los 60’s ya no fue nada. No pudo competir con la fantasía desatada deDavid Bowie o con los shows eléctricos y truculentos de Alice Cooper. Donovan fue el más sincero “niño de las flores” y mientras otros pasaron por todos los estilos imaginables hasta dar con la gallina de los huevos de oro (el propio Bowie), o dejaban atrás el patchulie y los kaftanes para reencontrarse con el rock más básico (Marc Bolan entre muchos otros), al bueno de Donovan no se le ocurrió otra cosa que sacar “HMS Donovan” en 1971, caja con 2 LPs dedicada en exclusiva a nanas infantiles. Un suicidio comercial en toda regla para nuestro querido genio de la boca abierta.

Anoche el Donovan más naif estuvo presente en “Jennifer Junniper” y “There´s a Mountain” (con su inmortal “first there´s a mountain, then there is no mountain, then there is”), canciones que pudo firmar sin problemas el Paul McCartney más “tonti”, ya que ambos, lo han adivinado, son casi la génesis del tontipopgalleta-pop o como ustedes gusten denominarlo. Al César lo que es del César.

Tampoco faltaron la tradicional “Donna Donna” y el ultraclásico antimilitarista “Universal Soldier” de la india “iluminada” Buffy Sainte- Marie.

En el apartado de curiosidades, pero no tanto, “Guinevere”. Y una rareza del álbum “Cosmic Wheels”: “Sleep” en la que Donovan hizo gala de un nada desdeñable falsetto.

El concierto estuvo bonito, y si no llegó casi en ningún momento al climax deseado es por el grupo modesto por el cual se hace acompañar. Menos que correcto, amateur.

No sería un problema si en los originales de Donovan no hubiera tocado la flor y nata de sesioneros británicos de los sesenta: Jimmy PageClem CattiniNicky HopkinsJohn Paul JonesBig Jim Sullivan… Mucho. Demasiado.

Lo más sobresaliente de la noche fue la parte acústica en la que el escocés demostró que él solo se vale a la perfección para tener al público encantado. No se oía ni el zumbido de una mosca.

Donovan ,en apenas 5 años hizo lo que casi nadie ha hecho. Diez álbumes como diez soles. Ahí están para cualquiera que quiera descubrirlos.

Una escucha atenta de estos discos depara las más gratificantes sorpresas. “Fairytale” es un disco seminal, en él podemos escuchar adelantos de Syd Barrett, de las “semanas astrales” de Van Morrison… Ahí ya están apuntados Cat Stevens y Nick Drake. Y, por supuesto, Marc Bolan.

De “Sunshine Superman” debió tomar buena nota Lou Reed (así como de todo el repertorio inicial de The Troggs), sobre todo de cortes como “Celeste” y su ambiente turbulento y plácido, resacoso y sublime, que es casi un adelanto de “Sunday Morning”. Sus incursiones en el jazz-pop, barbaridades como “Tangier” – proto electrónica, krautrockera-, ese lado infantil, naif, lofi que anuncia los inicios del indie pop: Television PersonalitiesJonathan Richman (“I Love my Shirt” cantaba Donovan en 1969).

El hombre que influyó a los Beatles. El álbum blanco tiene la impronta de Donovan de principio a fin, según reconoció George Harrison.

Durante cinco breves años a finales de los sesenta, Donovan fue el primer gran solista del beat británico y una figura de primerísimo orden en el mundo del pop. Con sus bellas melodías y su mandíbula apelicanada abrió nuevos caminos con las más sorprendentes naturalidad e intuición.