La verdad de las verdades es que Disney puede perder del orden de 100 millones de dólares por culpa de la última película que se le ocurrió a Robert Zemekis.

Un mal enegendro llamado Mars needs moms, que en su primera semana sólo ha recaudado no llega ni a siete millones de dólares, cuanto Zemekis se había gastado más de ciento cincuenta millones.

Pues, ¿qué ha hecho Disney?. Del cabreo que tenía con Zemekis lo han madado a la mierda y le ha dicho que Disney no va a seguir con el proyecto de Yellow Submarine en 3D, con los nuevos dibujos animados del original film de los Beatles.

Zemekis ya tenía muy adelantado el proyecto. Y sabía como introducir las 16 canciones de los Beatles.

Pero, ayer mismo, Disney decidió suspender todas las reuniones que iban a tener con Ringo Starr y Paul Mc Cartney para el proyecto, amén de cerrar la cuenta del banco de la producción.

Eso sí, le han dicho al propio Zemekis, que si quiere puede vender todo el proyecto a otro estudio, tiene permiso. ¿A quien?. Ahora mismo, a Zemekis no lo quiere nadie en Hollywood.

Uno siente como un gran alivio. Estaba seguro de que Disney y Zemekis iban a hacer una porquería a lo Hollywood de una película maravillosa que jamás ha olido al putrefacto Hollywood. Una película que siguie siendo una joya absoluta de la historia del dibujo animado.

Volver a retocarla, a menearla, hubiera sido insufrible para mí. Y más con ese cineasta que tiene el dudoso éxito de Back to the future. Siempre digo y diré toda mi vida, que segundas partes nunca son buenas.

Abajo, un recuerdo del original.