me contó una divertidísima anecdota de , que fotografiaba perfectamente la personalidad del mejor cantante del mundo de rock-soul de la historia de la música, según el mismísmo Jerry Wexler.

Zucchero, como a Eric Clapton, Pavarotti, Tom Jones, John Lee Hooker, etc y a un montón de estrellas, logró que Solomon Burke interviniera en aquel excepcional álbum que era “Zucchero and Co”.

Dado su pasado de predicador, su alianza con la muerte, cuando  Burke era embalsamador de cadáveres en una funeraria de Philadelphia, Zucchero le pidió que cantara con él, ‘Diavolo con me', es decir, ‘Devil in me'.

Burke le miró aterrorizado y le contestó: “No, yo no puedo hacer eso, yo no puedo cantar que el diablo está conmigo. ¡Qué dirían mis veintiún hijos!”. Zucchero tuvo que reprimir una carcajada y le dijo que no se preocupura, que cambiaría la estructura de la canción y que Solomon sería el predicador, el exorcista que quiera apartar al diablo y que el papel vocal del diablo la haría el cantante italiano.

Así se grabó y así lo vimos aquel día de mayo del 2004, en el concierto espectacular de Zucchero en el Royal Albert Hall. Como muchos de los artistas que actuaron en la escena, media hora después del concierto aparecieron en el salón principal. Ahí ví por último vez a Solomon, enorme, ¿llegaría a pesar doscientos kilos?.

Me llamó la atención la enorme sonrisa siempre deslumbrante con sus enormes dientes blancos. Pero también su humanidad enorme y su humildad. Por ejemplo, Clapton desapareció, porque vive justo muy cerca del Albert Hall. Y Pavarotti había pedido un avión privado y se había largado hacía una hora.

Bueno, ví a Solomon más tarde, como uno de los presentadores de lujo del homenaje a la muerte de Ahmet Ertegun, en el O2. Pero aquel día todos estabamos pedientes de la reunión de Led Zeppelin.

Efetivamente, Jerry Wexlery, Tom Dowd y Arif Mardin sacaron el máximo provecho a Solomon Burke en aquellos años increíbles de la Atlantic. Sus tres mejores temas se grabaron en aquel perfido estudio de Nueva York. Es decir, sus ‘If you need me', ‘Goodbye baby' y, sobre todo, ‘Everbody needs somembody to love'.

Los tres temas los grabaron los . Mick jagger era algo más que un fan de Burke. Hasta tal punto que lo invitaron para que apapareciera en la penúltima gira de los Stone , la que hicieron para todos los tamaños. Solomon tuvo una actuación increíble en el Wiltern teatro de Los Angeles, aquel lunes 4 de noviembre del 2002. Más que nada, porque estaba allí, emocionado y sorprendido como los Stones hicieron ‘Everybody needs somebody to love' con un Solomon Burke, que todavía podía aguantar y  cantar de pie, apoyado en un enorme bastón de madera.

Impresionante. Nunca se me olvidará.

Solomon ha muerto en el avión que le traía de Los Angeles a Amsterdam. El martes iba a actuar en La Via lactea, el histórico club holandés, a propósito del disco que caba de hacer con un grupo holandés de soul, llamado De Dijk. El álbum se llama “Hold on tight” y aquí aparecerá en Universal. Ahora que ha muerto se aprovecharán.

Solomon, el rey Salomón, tenía 70 años. Es verdad que deja 21 hijos y 19 nietos, pero como decía él mismo, sólo quería llevar la felicidad a todo el mundo, a través de las canciones y de todos sus hijos .

Abajo, aquella actuación de los Stones con Solomon.