Hoy se cumplen 50 años cuando Roger Waters le dijo al líder, a Syd Barret que estaba fuera de Pink Floyd . LE ECHABAN DE SU PROPIO GRUPO. sufría de esquizofrenia perpetua, provocada por su adicción al LSD, a lo que se sumaba un desorden bipolar y un espectro de autismo. El caso Barret es uno de los más estudiados en el mundo de la esquizofrenia.

“The Piper at the Gates of Dawn” , a pesar de su peso vanguardista , a pesar de su supuesta falta de comercialidad, fue un éxito increíble. El álbum de la gran psicodélica. Desgraciadamente, Barret, cada día, era un zombie al que se le iba a cabeza. Se iniciaba su gran parálisis mental. Había conciertos que lanzaba la guitarra como si fuera una granada y,en otras actuaciones, simplemente, se quedaba quieto y Pink Floyd, sin remedio, tenían que suspender la actuación.

EL ACIDO, EL ACIDO LISERGICO

Syd Barret pudo llegar a Los Angeles , que era la capital de su paranoia. Un desconocido Alice Cooper había oído el disco de los Floyd y quería conocerlos como fuera. Llegaron a cenar en el club Chetah y el guitarrista de Cooper, se quedó perplejo cuando Syd le pidió que le pasara el azúcar , mientras sacaba un recipiente y los bañaba en el terrón. Todos empezaron a viajar a otra galaxia.

De vuelta a Londres, Pink Floyd estaban de gira con Jimi Hendrix y Kevin Ayers. Y Kevin me contó que a Jimi le daba Chas Chandler, su manager, heroína y al pobre Syd de todo . Podía tomar Mandrax, el tranquilizante o pastillas adelgazantes. Syd estaba ya loco. Así que , continuamente ocurría lo que sucedió en San Francisco. Barret desafinaba la guitarra a propósito y ya no podía cantar. Ni siquiera podía mover sus labios. A la siguiente gira ya era imposible tenerlo en el grupo y se acordaron de Dave Gilmour, que encima era buen amigo de Syd.

Gilmour era guapo, gran guitarrista , de gran técnica, pero carecía de la imaginación de Barret. En Pink Floyd empezó a crecer el miedo, el pánico. Perdían a su compositor,a su líder ,a su guía. Incluso para la compañía EMI parecía una tragedia. Incluso el ingeniero y productor Norman Smith le entró el pánico ante la posibilidad de la degeneración del grupo que producía..

En enero de 1968 se decidió definitivamente que Syd Barret se convirtiera en una especie de Brian Wilson de los Beach Boys. No se le expulsaba del grupo, pero no iba de gira ni tocaba en directo.Ni tampoco se le esperaba en el estudio de grabación.

Cuando Pink Floyd grababan el segundo álbum, “A Saucerful of secrets”, sólo le dejaron tocar algo de guitarra en “Set the controls for the heart of the sun”. Le mantenía apartado de la sala del estudio 3 . Le ubicaban incluso en la recepción del estudio. Allí tirado o escondido en los bosques de su locura o sus viajes mentales intergalácticos.

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Nadie quiso dejar tirado a Syd Barret , pero el caso es que así sucedió. Dave Gilmour, que siempre se había sentido culpable de haberle quitado el puesto, fue el último en hacer un esfuerzo al poner dinero y producirle el segundo disco en solitario , llamado simplemente, Barret. Era imposible hacer algo coherente con aquel loco que había dejado de ser un cerebro coherente. El álbum ,además, se hacía entre restos de sesiones de otros discos de Pink Floyd. Y era bastante peor que el primer intento en solitario, “The Madcap laughs” , que se había podido terminar con Joe Boyd y otros cinco productores, que todos ellos desistían ante la imposibilidad de grabar algo racional.

Ahogado en su propio locura, un buen día dijo que quería ser médico y que se volvía Cambridge. Quería cambiar su vida y convertirse en algo diferente. Poco después , le despojaron de cualquier hilo con su Pink Floyd. Siempre me pareció vergonzoso que a un pobre loco le hicieran firmar en en mayo de 1972 un documento en que dejaba de tener cualquier vinculación o intereses financieros con los siguientes trabajos de Pink Floyd.