LA DECADENCIA DE U2 EN UN TEATRO DE BROADWAYNi una palabra de ni ni del manager Paul Mc Guiness. Ninguno de los tres saben donde meterse ayer mismo, desde que han leido las críticas del New York Times, del Washington Post, incluso del Los Angeles Times  en las que machaca el pre-estreno en Broadway de ese engendro de musical que es .

Una esquizofrenia que lleva gastados ya 65 milllones y que no tiene ganas de parar. Michael Cohl, el promotor de , un histérico productor está detrás de la producción, pero , también.

Las críticas han sido tan feroces que no se han librado ni  siquiera Bono ni The Edge como compositores, a los que han machacado sin piedad. Algún crítico ha llegado a decir que es el peor show, que ni llega a la categoría de musical, de toda la larga historia de Broadway.

Los fans y fanáticos de U2 me atacarán otra vez, con la nimia excusa de que tengo manía al grupo irlandés, que estoy a la que salto para tratar de injuriarlos.

Es sumamente todo lo contrario. Como crítico y, productor y ser humano con más de cuarenta años en este negocio, sólo trato de denunciar la rabia que me produce que U2 se haya convertido sólo en una marca, un negocio y no el cuarteto maravilloso, con su nobleza, su ambición y su solidaridad.

La máquina de hacer dinero que es U2 ha precipitado un contrato humillante con Universal, vergonzoso en plena crisis mundial. La última gira ha sido un bochornoso espectáculo de lujuria y pretenciosidad. Por no hablar de lo de Spiderman y los negocios de ese mesías  de la economía mundial que es Bono, que viaja incluso a Davos. Aunque hace bien en ir, para mantener y engordar su dinero. De paso, también habla del grave problema africano. Es vergozosa la doble vara de medir.

U2 deben dedicarse a lo que saben hacer. Buenas canciones, buenos discos y ojalá el que están terminando con Danger Mouse no esté nuevamente hipotecado por el oportunismo o esté simplemente podrido.

Abajo, parte de las críticas a Spiderman.