Portada del nuevo album del portugués David Fonseca

Me sentía un poco confundido, porque sólo había escuchado ‘What life is for’, como primer tema estrella y no me podía creer que ese fuera lo mejor de “Seasons Rising”, el nuevo álbum del portugués David Fonseca, nuestro Scott Walker lusitano y tan particular.

Pero sólo basta escuchar su nueva obra para sentir, en primer lugar, que es un enorme personaje de la música, un devastador e inquieto arqueólogo de nuevos sonidos y viejas piezas en las armonías.

Y, en segundo lugar, lo que me da mucha pena, me da mucha envidia,  es que aquí, en este país, no tenemos ni un sólo creador como él. Aquí estamos en la Edad Media, con los Godos o  con el puñetero flamenquito, del puñetero, insufrible y mediocre Manolo García.

Escuchas nada más que el primer tema del álbum, el poderoso, atosigante ‘Under the willow’ y te quedas impresionado. Es una buena melodía, tiene un inusual arreglo y una personalidad devastadora. Te quedas con ansias de oir más.

Pero claro, encuentras ‘Everytime we kiss’ y descubres como algo delicado, como una de las baladas de David Bowie en ‘Hunky Dory’. La sensabilidad. La voz de barítono, a veces dobladas inteligente y misteriosamente, lleva el tema hacia los cielos.

Luego, encuentras cosas poderosas como ‘Argameddon’ y ese final impreionante ‘I would have gone and loved you anyway’. Con  38 años todavía puede tocar el universo con más ternura, sensibilidad y talento. Mejora y mejora, con los años, como un buen vino verde.

Abajo, su nuevo video.