DAVID BOWIE Y SUS ULTIMOS CINCO AÑOS

DAVID BOWIE Y SUS ULTIMOS CINCO AÑOSFrancis Whatley es posiblemente una de las personas que más saben del David Bowie no músico, aunque sea precisamente su vertiente artística la única que ha reflejado en los magníficos documentales que ha realizado sobre el músico británico fallecido a comienzos del pasado año. Entre las actividades organizadas con motivo de la exposición David Bowie is en el Museu del Disseny de Barcelona (hasta el 25 de septiembre) Whately, director de documentales de la BBC, ha compartido con el aficionado barcelonés su conocimiento del Bowie más artista, como ha reflejado en sus referenciales documentales David Bowie: five years (2013) y ‘David Bowie: the last five years, estrenada este enero.

-¿Cómo conoció por primera vez a David Bowie?

-Yo era un gran fan de su música y nos conocimos en el año 2000 más o menos. En la BBC teníamos un programa musical muy importante cada noche, y antes de ese programa poníamos películas de dos minutos, en donde celebridades opinaban sobre esculturas hechas por artistas británicos. Envié una carta a Bowie sin conocerle de nada diciéndole que quería hablar con él. Y me telefoneó. Escribió un pequeño poema sobre esa escultura que él había visto con su mujer Iman, le puso algo de música. Fue una cosa muy hermosa. Y allí empezó nuestra relación. En aquella época él trabajaba para la revista Modern painters y vivía en una casa muy cercana a la de Balthus, y publicó una larga entrevista con él, con Koons, etcétera. Bowie sabía de mi interés por el arte y yo, que en esa época dirigía una serie de reportajes sobre arte en la BBC, sabía que era un gran coleccionista. En aquellos meses tenía que hacer una película sobre el pintor inglés Stanley Spencer, raro y excéntrico, y me constaba que Bowie coleccionaba su obra. Le pregunté si quería participar en el reportaje y me dijo que le encantaría. Le entusiasmó hacerlo.

-Nada de música …

-En esa época, no. Tras esas colaboraciones seguimos en estrecho contacto, nos llamábamos, me invitaba a conciertos y comencé a hablar de música con él solo más tarde. De hecho, hasta ese momento nunca le había dicho que era fan de su música. Hablábamos siempre de cultura, me enviaba e-mails de libros que había comprado o exposiciones que había visto o sitios a donde había viajado, y yo le enviaba películas que había hecho en la BBC. Y eso le encantaba. Porque lo que hizo la mayor parte del tiempo lo largo de su vida fue leer y mirar películas; de hecho, devoraba cultura.

DAVID BOWIE Y SUS ULTIMOS CINCO AÑOS

-¿Cuándo cambió la situación?

-Cuando se comenzó a preparar la exposición en el Victoria and Albert Museum me ofrecieron hacer una película para integrarla en la muestra pero no me interesó. En cambio le ofrecí a la BBC hacer un documental sobre su figura. No fue fácil que dijeran que sí, pero al final la hice y fue una experiencia magnífica porque todo el mundo quiso participar, y los que hablaban en ella lo hicieron libremente, pues sabían que Bowie era amigo mío y de alguna manera bendecía la película.

-¿Bowie le controló de alguna manera?

-Poco antes de acabar la película, me llamó para preguntarme si podía verla y yo le contesté que por supuesto que no. Pero le dije que tendría una copia de la película en su casa de Nueva York a la misma hora en que se emitiese en Londres. Así lo hice, el la vio a la vez y en seguida me escribió diciéndome “querido Francis, estoy muy orgulloso de tí”. Fue un momento muy importante en mi vida.

-Cuando usted emitió su segunda reportaje, David Bowie: the last five years, hace unos meses dijo que no había nadie que conociera realmente a David Bowie.

-Fue un individuo muy privado toda su vida. Y tímido, y tranquilo. Le gustaba vivir en el mundo de las ideas, de los libros, de las películas. Cuando empezó en la música su intención nunca fue la de ser intérprete. Eso vino más tarde, aunque se haya dicho él que era un intérprete por naturaleza. La persona que conocí estaba a millones de quilómetros del David Bowie que veías en un escenario.

DAVID BOWIE Y SUS ULTIMOS CINCO AÑOS

-¿En su última etapa en Nueva York se volvió especialmente reclusivo?

-Bowie aseguraba que los únicas ventajas de la fama era conseguir una entrada para un concierto sin hacer colas o una mesa en un restaurante lleno. No olvide que seguía viviendo en Nueva York porque aunque le reconociesen, la gente no se metía con él ni le decían cosas. Mire, ayer había un señor aquí viendo la exposición que me explicó que un día coincidió con Bowie en una gimnasio al que iba en Manhattan, muy barato y del que era cliente habitual. Anhelaba, estaba desesperado por tener una vida normal..

-¿Por qué no incluyó en sus reportajes, sobre todo en el último, nada de su vida privada?

-Yo creo que Bowie como persona era fascinante pero no es mi trabajo ser un intruso en su vida privada. Sé mucho de él y él me contaba muchas cosas, pero confiaba en mí porque sabía que no iba a incluirlas en mis películas. Porque éstas hablan de su creatividad, de su música, y no por ejemplo, de lo que opina su hija pequeña, de la que estaba increíblemente orgulloso, o su viuda Iman. Eso no me interesa.

-Cuando grabó su último álbum, Blackstar, ¿conocía su inminente desenlace?

-Bowie me escribió en noviembre del 2015, semanas antes de morir. Me preguntó como estaba y me comentó: “Estoy muy contento de cómo me ha quedado mi nuevo álbum y lo que me ha dado la vida. ¿Qué más se puede pedir?”. Cada cual puede sacar sus conclusiones.

¿La palabra genio le define con justicia?

-Absolutamente; creo las generaciones futuras le verán como uno de los individuos más trascendentales del siglo XX.

(Entrevista publicada en La Vanguardia)

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2 Comentarios
  1. Anónimo dice

    5

  2. Anónimo dice

    4.5

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