Pocas, muy pocas, fotos de David Bowie desde que sufriera un ataque al corazón en 2004.

Esta es la última instantánea del cantante retirado, tomada por las cámaras de The Telegraph. Paseando por las calles de Manhattan con gafas de sol, sudadera gris y gorra del mismo color, ropa juvenil, pero aspecto pálido, frágil y avejentado.

El infarto que sufrió hace ocho años le ha sumido en un retiro sin aparente retorno. Una angioplastia sirvió como parche, en parte, a los excesos de los años 70, pero Bowie parece haber perdido el interés en su carrera musical. Desde entonces se ha auto impuesto una vida apacible, y le interesa más un buen cuadro o un buen libro que la música.

Tan solo colaboraciones con cuentagotas (Scarlet Johansson, Alicia Keys, Arcade Fire) y alguna esporádica aparición en el cine. Y desmentidos de su mala salud. Entre otros, uno de su antiguo productor Tony Visconti.

A principios de los 70 se fotografiaba vestido a lo Greta Garbo. Ahora, a sus 65 años y como la Garbo tras su retiro, el principal interés de Bowie es vivir tranquilo, lejos del mundanal ruido.