The Piper At The Gates Of Dawn (CD de audio)


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Tal día como hoy de 1967 publicaban su fantástica ópera prima “The Piper at the Gates of Dawn”. Julián Ruiz recuerda.

Para mí y lo saben muchos seguidores de Plásticos y Decibelios, es mi álbum favorito de Pink Floyd. Publicado el 4 de agosto de 1967 todavía parece increíble como pudieron llegar tan lejos en aquellos años. Me parece algo sublime, majestuoso, como si descubriera las estrellas, el espacio con la música de . La obra de un genio que nunca obedecía a Norman Smith. Más transgresor que Jimi Hendrix, más nihilista que el mísmísimo Pete Townshend. Un absoluto genio. David Bowie siempre fue  un forofo especial de Barrett.

“The Piper at the Gates of Dawn”, a pesar de su peso vanguardista, a pesar de su supuesta falta de comercialidad, fue un éxito increíble. El álbum de la gran psicodélica. Desgraciadamente, Barrett, cada día, era un zombie al que se le iba a cabeza. Se iniciaba su gran parálisis mental. Había conciertos que lanzaba la guitarra como si fuera una granada y,en otras actuaciones, simplemente, se quedaba quieto y Pink Floyd, sin remedio, tenían que suspender la actuación.

Syd Barrett pensaba que probablemente fichar por la EMI , con un gran “status”, como los Beatles, y grabar con el mismísimo ingeniero de los Beatles. Pero no fue algo que le sentara bien al galáctico Syd. Empezó a decir que era un revolucionario y que no era famoso. Y lo que es peor : que él vivía en un “flat” alquilado y John Lennon en una mansión. Y que eso era algo absolutamente injusto.

Norman Smith, el productor e ingeniero de los Beatles, jamás le gustó nunca Syd, porque le desconcertaba en cada una de las sesiones que él dirigía con su nuevo gran grupo Pink Floyd. El cerebro de Barrett iba a la velocidad de la luz y el de Norman sólo a la velocidad de un buen artesano.

Norman incluso ha contado que el único que se mostró indiferente y contestatario con los Beatles fue el propio Barrett cuando Norman les llevó al estudio 2 para que conocieran a las “majestades” de la música británica.

Fue en la primavera de 1967, mientras los Beatles esa noche grababan “Lovely Rita”, del “Sgt. Peppers”. Roger, Nick y Rick se mostraron casi babosos con los Beatles, pero Syd llegó a decir que aquella música era una mierda, comentario que al parecer no llegó a oídos de Paul, que era el autor de la canción. Aquella noche , ellos grababan “El Espantapájaros” de “The Pipe at the gates of Dawn”.

David Bowie era un forofo de Syd Barret. Incluso en su disco de versiones de “Pin-ups” incluyó la increíble “See Emily Play”, que había sido elegida como la mejor canción psicodélica de toda la historia. Para Bowie lo que más le dejaba perplejo de Syd Barret  era su fraseo, su dicción, la manera de cantar. No era lo típico de un “palurdo inglés”, sino que tenía algo más que la técnica del cantante americano.

Para Bowie la voz de Syd era algo de otro mundo. El amor de Bowie por Barret llegó hasta el punto de que la última vez que cantó en directo fue para rendir un pequeño tributo a Syd que Dave Gilmour, su sustituto en los Floyd, había preparado en el Royal Albert Hall, en mayo del año 2006.

A mediados de los setenta Bowie cantó el primer single de Pink Floyd, el increíble “Arnold Layne”, la grotesca historia de un sujeto que robaba bragas y ropas de mujer para luego ponérselas en su casa . En aquella época, la madre de Roger Waters, su amigo, alquilaba en Cambridge habitaciones para estudiantes y Syd tenía la manía de tomar las bragas de las chicas y olerlas de manera intensa para conocer la profundidad de su olor, como si se tratara de un lobo en celo.