Place I Love [Paper Sleeve] (CD de audio)


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Es de suponer que la fea foto de portada de “The Place I Love” del dúo habrá echado atrás a más de uno cuando se haya topado con él en alguna tienda o feria de coleccionismo. Bill Elliott y Bob Purvis en cubierta, haciéndose llamar además Splinter (Astilla) hacían temer lo peor en 1974. Se podía intuir un flojo trabajo de soft rock setentero, incluso a unos hijos putativos del más insufrible John Denver.

Sin embargo, tras esa descuidada estética post hippie – tras esa monumental falta de estética- se escondía uno de los mejores álbumes publicados en Inglaterra en aquel 74.

Ni Bill, ni Bob eran conocidos por el gran público, y, sin embargo, contaban con la bendición y el padrinazgo de los todopoderosos Beatles. Bill Elliott había colaborado con John Lennon en el single “God Save Us” (atribuida a Bill Elliott & The Plastic Oz Band) con “Do The Oz” de la Elastic Ono Band en el lado dos, canción grabada para obtener dinero para la prohibida revista contracultural Oz.

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se fijó en ellos tiempo después a través del asistente de los Fab 4, Mal Evans, y se quedó prendado de “Lonely Man”, que pensó que era ideal para la primera película que iba a producir, “Little Malcolm and His Struggle Against the Eunuchs”.

Splinter iba a ser un grupo Apple, pero tras la caída del sello beatle pasaron a engrosar las filas de Dark Horse, la nueva compañía discográfica creada por Harrison en 1974. George escuchó más material de Splinter y decidió grabarles un LP que se registró a lo largo de año y medio, en su mayoría en los estudios Friar Park del propio George.

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Como resultado, 9 inspirados cortes que se movían entre el rock estándar, el pop y el folk-country, en un estilo muy próximo a los mejores Badfinger.

Además respaldados por músicos del entorno Beatles-Harrison como Klaus Voorman, Billy Preston, Willie Weeks, Gary Wright, Jim Keltner, incluso Alvin Lee de Ten Years After. Todo un lujo al que se sumó George Harrison tocando guitarras eléctrica y acústica, dobro, bajo y armonio, y produciendo el álbum (en créditos utilizó cuatro nombres: Hari Georgeson, Jai Raj Harisein, P. Roducer y el suyo verdadero).

La cara A se abre con el buen rock de “Gravy Train” con y la campera “Drink All Day (Got to Find Your Own Way Home)”, pero tiene en “China Light” y “Somebody´s City”, su punto fuerte.

La primera es una lenta harrisoniana densa, de magnífica melodía, con profusión de órgano; la que cierra la cara es un monumental medio tiempo beatle y badfingeriano, beneficiado por la característica guitarra de George y reforzada con sección de metal. Excelente.

Y el inicio de la cara B no puede ser mejor: “Costafine Town”, otro corte en la onda Badfinger de preciosa melodía, el que destaca la sonora percusión del “beatle invisible”.

“The Place I Love”, que titula el LP, incursión campera pero desde una perspectiva muy pop. “Situation Vacant” (que no es la de los Kinks) es más buen y sencillo pop, seguida de la acústica, con moog de Harisein, “Ely May”.

Para cerrar el álbum, “Haven´t Got Time” es más cruda y negroide. Parece el cruce exacto entre Lennon y The Band, combinación que resulta de lo más apetecible.

Curiosamente el disco tuvo una acogida crítica bastante mejor que el irregular disco de George Harrison, “Dark Horse”. Hay que decir que este LP en conjunto, es mejor que unos cuantos de Harrison, como “Crazy Horse” de Crazy Horse es mejor que unos cuantos, bastantes, de Neil Young.

“Lonely Man”, la canción por la que en una principio el ex beatle se interesó por Splinter, quedó fuera del disco. Más tarde fue incluida en una nueva versión en “Harder To Live”, el segundo de los 3 LPs que Splinter grabaron para Dark Horse.

La mitad de “The Place I Love” es extraordinaria, y la otra mitad está a buen nivel. No sobra nada, y el espíritu de Harrison sobrevuela constantemente el sonido de las canciones.

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Comenzábamos este artículo temiendo al soft rock (tontería, lo hay magnífico, extraordinario) y “The Place I Love” es eso, un gran elepé de soft-rock setentero, melódico, con pocas estridencias. Seguidores de sonidos duros abstenerse, pero para fans del buen pop y fans de la saga beatle no es que sea recomendado, es sencillamente imprescindible.

Está reeditado en CD en 2015. Para conseguirlo en vinilo hay que recurrir a alguna copia original de mitad de los 70, algo sencillo ya que no es un disco esquivo o especialmente raro.

En descargo de la fea portada, la carpeta se abre en tríptico mostrando una bonita foto añeja de Londres, en contraportada otra buena foto de Purvis y Elliott en un tipi (muy Harrison) y la edición original española, que obra en nuestro poder, incluye un insert con las letras y un inner sleeve genérico del sello Dark Horse.