Courtney Love  está acuciada por deudas, problemas legales, facturas impagadas y el grifo cerrado de los royalties y los derechos de autor de su ex-marido Kurt Cobain.

Todos los derechos  han pasado a ser administrados por su hija Frances Bean, que ya tiene 20 años, Courtney Love busca críticamente financiación para desarrolar un pequeño guión que tiene escrito acerca de su vida con el líder de Nirvana, que se suicidó hace 18 años por culpa de una depresión provocada por parte de la propia Courtney Love.

Se trataría de una película para Hollywood o, al menos, un musical en Broadway, porque le pediría a su hija utilizar las canciones de su ex-marido.

Pero como la cabeza no le rige mucho, se ha asociado con Sam Lufti, el que fuera manager de Britney Spears a la que robó descaradamente y que ahora le ha interpuesto una batalla legal en Los Angeles, donde acusa a Britney de tomar drogas, de prestarse a muchas cosas ilegales. Todo puede acabar  como una película horrible.

No podía haber elegido peor compañía para una empresa dudosa. Courtney Love ya no sabe lo que hacer para poder sobrevivir.