Bob-GeldofEn alguna parte de la zona Azca de Madrid, existía un restaurante odioso, que pasaba por estar de moda a comienzos de los años ochenta. Excusa favorita del ejecutivo de compañía discográfica para llevar a cenar al grupo del momento.

Aquella noche, me tocaba disfrutar del grupo irlandés  Boomtown Rats, que un año antes había impactado con la triste historia de ‘I don´t like mondays’.

El nuevo disco lo acababan de terminar precisamente en Ibiza.

Tuve el previlegio de sentarme con el cantante del grupo, un tal . Tras unas frases rutinarias, ante mi enorme sorpresa, me pregunta en castellano:

-Y, ¿por que no me piden unos michirones de Murcia?.

-¿Cómo?. Pero, ¿tu has estado en Murcia?.

Estaba claro que alguien de la compañía le había dicho que yo había nacido en Murcia.

-Pues, claro. Dí clases de español allí, en tu tierra. Lo que me pasa ahora es que me cuesta mucho hablar en tu idioma. Casi me he olvidado.

Diez años después de aquella conversación, la reina Isabel II le nombraba sir Bob Geldof. Es decir, el primer Caballero del Imperio Británico que sabía hablar castellano y que le gustaban los michirones. Por cierto, una habas guisadas picantes, uno de los platos típicos murcianos más deliciosos.

En el verano del 2005, en las vísperas de su segundo Live Aid,volvió a recordarme lo de “los michirones”, aunque ya le costaba mucho más hablarme en español. Y lo vi muy cambiado. Ya no sólo en el aspecto físico, sino que mentalmente no tenía la chispa y la simpatía de antaño. Alguien me dijo que sir Bob ahora era un simple hombre de negocios.

Aunque esta última conversación se centró naturalmente en el concierto que quería una presión para el G-8, hablamos un poco de su vida. Una vida personal marcada por la tragedia. Una vida marcada primero por el suicidio de Michael Hutchence, el cantante del grupo australiano Inxs, y padre de la última hija de la presentadora de televisión Paula Yates, que también se  suicidaba poco después  y que había sido la esposa y madre de otras tres hijas con sir Bob Geldof.

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-Todo quiero olvidarlo. Perdona que no te hable de eso, Julián -en perfecto castellano.

Para la agria prensa británica, sir Bob Geldof fue culpable indirecto de los dos suicidios. Primero, porque prohibió viajar a Australia a Paula Yates con sus tres hijas -ella tenía la custodia-para encontrarse a Michael Hutchance. Y,luego, hizo la vida imposible a Paula hasta que ella misma se suicidó con una sobredosis de drogas. Muerta Paula también logró en los tribunales la custodia de Tigerlily, la hija de Michael y Paula.

Sir Bob tiene un carácter fuerte, “muy irlandés”. Una vez me contó que bebía tanto que muchas veces no se acordaba ni de su nombre. Ahora bebe naranjada, pero los años ochenta fueron la locura y la bajada hacia el infierno.

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Paul Mc Cartney llama a Geldof y Bono “los dos mad-dogs” irlandeses. Le convencieron para que cantara con U2, el tema “Sgt. Peppers”, pero Paul se enfadó y se sintió engañado cuando supo que Bono se negaba a vestirse con los uniformes que aparecían en la portada de aquel álbum de los Beatles.

Fue Geldof quien consiguió convencer a Roger Waters y David Gilmour para resucitar a Pink Floyd en Hyde Park, tras 24 años de disputas. Pero no le costó tanto trabajo. Geldof había sido protagonista de la película “The Wall” y tenía mucha confianza y poder sobre ambos.

Le pregunté como era posible que ni un solo artista de música español apareciera en alguno de los diez carteles del Live8.

“No conozco a ningún artista español de rock. Y no querrás a Enrique Iglesias,¿verdad?”

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Muchos se hacen la misma pregunta: ¿de que vive San Bob Geldof?. Hace años que se convirtió en un buen “tiburón”. Hace cuatro años vendió su empresa que se dedicaba a la televisión y se la vendió al grupo Carlton nada menos que por siete millones de libras esterlinas.

Ahora está metido como consejero en algunas empresas y es socio de Ten Alps, con negocios incluso en Microsoft -por eso apareció Bill Gates en el concierto- y,naturalmente, mueve todas las cuentas del Live Aid y el Live8, que ya es un aspecto insuperable.

Para todo sus montajes siempre tuvo el apoyo de un par de bancos poderosos. Se mueve rápido e inteligente en el mundo de las finanzas. Y ha aprendido ,porque un gran pellizco de aquellos 200 millones  de dólares que se recaudaron en el Live Aid de hace 20 años fueron a parar a cuentas secretas de bancos en Suiza y en las islas Caymán por parte de los señores de la guerra  en Etiopía.

Lo cierto es que Geldof puede ser “el hombre de Africa, pero no los es para Europa. A pesar de ser irlandés , hizo campaña y un anuncio televisivo  contra el Euro cuando Inglaterra tuvo que pronunciarse, a pesar de ser irlandés.

Presume de tener una marcada vocación anti-europeista, como demuestra en sus opiniones sobre la constitución europea, aunque esperpénticamente se “murió” de sorpresa cuando supo que su padre era de una familia belga que se fue emigrante a Irlanda.

En el 2004 quiso ser presidente de Irlanda. Ahora ha perdido interés en el asunto ,aunque quien sabe.

Geldof siempre va de humilde:”Bono es el dios del rock bueno del “establishment”, yo sólo soy  un paria  con sombrero de pobre”. Siempre ha existido una relación de amor y odio entre los dos dublineses más famosos del mundo.

Una vez pude verlos y oírlos juntos en una entrega de premios de los Britts. Y me moría de risa cuando sir Bob le decía a Bono:

¿Has aprendido ya a cantar. Ya era hora. Como me imitabas y desafinabas cuando querías que U2 fueran como los Boomtown Rats.

Los derechos que pide al G-8 son los 40.000 millones de dólares de la deuda de los países africanos ,aunque en el sentido pragmático son 17 mil. Además, los países ricos no pagarían la factura hasta el 2008 para cubrir las perdidas del Banco Mundial. Nada especial. Un guiño más para soñar con ganar el premio Nobel de la Paz ,que es su objetivo inconfesable.

Nunca ha ejercido de católico, aunque en Irlanda es lo normal. Por eso ,a base de sorna, muchos periodistas le llaman Santo Bob antes que Sir Bob. El me dice. “Es verdad, sólo soy un santo”.

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