Una de las discusiones con Chris Martin es de tratarle de convencer que la irrupción de la publicidad comercial en los grupos de rock ha sido la muerte de muchos de ellos y su destino fatal hacia la ausencia de credibilidad.

Anoche, comprobaba como la tarjeta de crédito American Express se había apoderado de la Plaza de Toros, hasta dejarnos a los espectadores como simples “extras” de televisión para el concierto mundo mundial de Google y su YouTube con Vevo.

Y pensé que la música ha llegado hasta una degradación insoportable. Faltaba la presentación del marido (?) de Alaska, que se ha quedado anclado en el tiempo, como se vestían en los años 80 Sigue Sigue Sputnik. La “vaqueriza” la llamaban en la plaza.

No podía faltar tampoco la  autopromoción de Anton Corjbin, con una estúpida película en blanco y negro de diez minutos antes del concierto. Sólo para salir él y alimentar su ego de artista mediocre.

Por mucho que Chris me cuente que lo ve muy a menudo en su gimnasio, es un peaje más para pagar su obsesión infantil con U2.

Hace unos años le decía a Keith Richards en Boston, en la inaguración de la última gira de los Stones, como habían tolerado la publicidad y todo el patrocinio de un banco dedicado a las hipotecas -pocos años después el mundo estuvo al borde del abismo por culpa de la avaricia de ellas-, me contestó con sentido del humor: “es que me han hecho muy bien precio por la hipoteca de mi última casa”. Y no lo decía en broma. Una mansión en el Caribe. Ya no va a Jamaica. Es otra isla, en Turks and Caicos, que es el nuevo destino exclusivo.

Yoko Ono vendió las canciones de John Lennon a coches, a bancos, a lo que le ha dado la gana. Sólo los Beatles se han quedado inmaculados, salvo en el caso de Apple.

Coldplay no necesita a American Express para su prestigio. Además, no creo que todo el concierto de Madrid, por la puñetera tarjeta, lo haya necesitado nunca. Y es que además la tarjeta no tiene casi penetración comercial en el mercado español, afortunadamente.

Hablamos de globalidad, pero quien se beneficia de la ceremonia de anoche, de  la consentida Corrida de American Express es nada más ni nada menos que Google, el monopolio y su YouTube.

¿Quien va a querer ver sus conciertos y pagar dinero por ellos?. Se han cargado los discos físicos y ahora se quieren cargar también los conciertos. El maníqueísmo de YouTube arrasa. Es insaciable. Es ya  el gran ojo de Orwell que todo lo ve. En fín, patético.

Pero Chris está en un espíritu maquiavélico, anfetamínico, que no sé donde le va a llevar. Hasta tal punto que anoche daba hasta taquicardia su manera de controlar el tiempo. Todo se hacía deprisa, deprisa, que había que meter todas esas canciones en el “streamin” del tiempo comprado por Google y American Express.

De momento, Chris debería reflexionar sobre el album que ha hecho, cosa que no se le puede decir a la cara, porque se encuentra en un proceso en que no se le puede contradecir.

Coldplay ha mejorado una enormidad en directo. Tiene fuerza, presencia, manejan muy bien los tiempos, salvo en el descenso de ‘Viva la Vida', casi todo tiene fortaleza sonora. Pero es que ‘Viva la Vida' no se puede hacer más que  al final.  Tiene tanta fuerza y vitalidad que siempre se los puede llevar por delante.

Se supone que era la presentación del nuevo disco, porque no estuve conforme con el repertorio, con el “magic set list” , que siempre es una obsesión de viejos tiburones como Elton John y Mick Jagger. Martin todavía no es un tiburón, pero empieza a dar dentelladas.

Esto fue el deficiente “set list” de Madrid:

  1. Back to the Future Theme (Musica de inicio)
  2. Mylo Xyloto
  3. Hurts like a heaven
  4. Yellow
  5. In my place
  6. Major Minus
  7. Lost
  8. The Scientist
  9. Violet Hill
  10. God put a smile upon your face
  11. Paradise
  12. Up in flames
  13. The Kingdom come
  14. Politik
  15. Viva la Vida
  16. Charlie Brown
  17. Life is for living

    Bises.-

  18. Clocks
  19. MMIX
  20. Every teardrop is a waterfall

Abajo, el momento culminante del concierto.