CIENTÍFICOS SUECOS CONFIESAN HABER UTILIZADO LETRAS DE BOB DYLAN EN SU TRABAJO

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Dylan ya es Nobel en Karolinska

 

Noticia bizarra y de tintes, si no cómicos, sí humorísticos. Resulta que dos científicos suecos han confesado haberse valido de títulos y versos de las letras de durante 17 años para desarrollar y titular parte de su trabajo científico.

En realidad, John Lundberg y Eddie Weitzberg, los dos investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo – a los que no se les puede definir de otro modo que no sea «dylanitas»- no utilizaban las frases de Dylan en su propios trabajos científicos, sino que iniciaron una tradición de colocar cuantas más citas de Dylan fueran posibles en artículos escritos por ellos sobre la obra de otros autores, y en editoriales e introducciones de libros.

Un juego privado del que seguramente no se daba nadie cuenta en la comunidad científica, pero que cualquier rockero medianamente puesto en el arte de Dylan podría haber cazado con facilidad, y, sin duda, con enorme sorpresa.

 

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El metal y el imán

 

Un ejemplo de este curioso y entretenido juego científico- musical es el título de un artículo titulado «Nitric oxide and Inflammation: The Answer Is Blowing In The Wind» (sic).

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Otro ejemplo, » a slow train coming»

 

A los dos investigadores se les unieron dos más que publicaron un artículo titulado «Blood On The Tracks: a simple twist of Fate» (quizá demasiado recargado…). Y un quinto que se unió al grupo con su artículo “Tangled Up In Blue: Molecular Cardiology In The Postmolecular Era.”

 

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Los tiempos están cambiando en la ciencia

 

En PYD no dudamos de que si por ellos fuera a Dylan se le habría concedido el Nobel de Literatura hace años. Todo encaja curiosamente, porque Dylan dijo hace años que si tuviera que empezar de nuevo no querría ser músico sino matemático o arquitecto.

 

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La música es matemática sobre una partitura y física al interpretarse

 

Al final el juego se fue escorando al vicio, y los cinco investigadores acabaron haciendo una apuesta: Quien consiguiera meter más citas a Dylan en su escritos sería invitado a un almuerzo (¡!).

«Preferiría mucho antes ser famoso por mi trabajo científico que por mis citas a . Pero sí, ¡estoy disfrutando esto!», ha comentado Weitzberg, como si fuera un Silvestre Tornasol rockero. Es el humor de personas que no por estar sujetas a complejos estudios y metodologías, pierden su derecho al humor sin que la ciencia tenga por que descuidarse.

Y así van a seguir haciéndolo. Cada maestrillo tiene su librillo, y demasiados fans en el Instituto Karolinska.

 

 

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