LA BOLSA O LA VIDA

“Revulutionnaries wait for my head on a silver plate”
(“Viva la vida “, canción emblemática del cuarto album de Coldplay).

¿Qué tienen en común Frida Kahlo, la revolución francesa, Delacroix, los japoneses Dragon Ash y Brian Eno?. Sin duda, “Viva la Vida or death and all his friends”, el ambicioso cuarto álbum de Colplay. La obra empírica de un hambriento seductor llamado , en lucha con su afán de conocer, de arrancar la desidia que se ha apoderado de la decadente industria musical.

Durante meses, Martin vivió obsesionado en busca del título del álbum, como si se tratara de su “atlantida” personal. Soñaba con un título  vibrante, humano y revolucionario. El continente perdido lo encontró en las calles de Los Angeles. En el centro histórico angelino se encuentra un curioso graffiti, con el retrato de la pintora Frida Kahlo. Debajo un buen reclamo :”Viva la vida”. Martin dijo:”Eureka, en español, le gustará a Gwyneth”

El líder de Colplay siempre ha tenido una relación de amor-odio con Hollywood. Ha tenido que ir a cenar con Steven Spielberg, el padrino de   Gwyneth Paltrow. Aguantar fiestas traumáticas de la aristocracia “hollywoodense” e incluso vivir en  casa de Madonna, una de las mejores amigas de su mujer y una de las mayores coleccionistas de la revolucionaria Frida Kahlo. La diva posee una  docena de “Kahlos”, incluidos “Mi nacimiento” y “Autoretrato con mono”, pero desde luego que no el famoso cuadro de las sandías “Viva la Vida or death and his friends”, todavía expuesto en el museo Frida Kahlo en Méjico DF.

El título de cuadro era perfecto, pero ¿cómo iba a poner unas sandías en la portada?. La respuesta estaba en la vida de la pintora. Frida Kahlo fue amante de León Trotsky, hasta que el comunista español Ramón Mercader –Gay Mercader me dijo que sí, es pariente suyo-lo asesinara en una de las casas de Diego Rivera, el marido de Frida.   El tema de la revolución era más que sugerente para las ambiciones de Martin. Y lo asoció al Che Guevara, el icono y héroe del primer mundo.

Uno de los grupos japoneses más revolucionarios es Dragon Ash, un delirante compendio de hip-hop,regeton, con palabras en español . Alguien se acordó del tercer álbum “Viva la revolución”, con el título en español. Data del año 1999 y en la portada aparece el Che Guevara victorioso, portando una bandera semi-anarquista, rodeado de camaradas, que pisan los cadáveres de los fascistas.

En fín, una recreación del famoso cuadro de Delacroix “La libertad liberando a las masas”, que todavía es el gran icono de la revolución francesa y una de las joyas en el Louvre. Desde luego, todavía es el primer cuadro político en la historia del arte. Además, siempre se dijo que el escultor Frederic Bartholdi copió la figura de Marianne para realizar su famosa Estatua de la Libertad en Nueva York.

El cuadro de Delacroix es perfecto para una portada. A él se podía sumar  el título “Viva la vida”, sobre impresionado en el cuadro, como un “graffiti”. Era una manera de regresar a la idea original del graffiti de la Kahlo en Los Angeles. Y es en ese momento cuando emerge la astucia y la ambición de Chris Martin para diferenciar entre un “viva a la revolución” y un “viva la vida”, ambos términos transgresores, pero con una clara diferencia.

El primero es bolchevique y Martin no es precisamente una persona con ideología comunista, amén de ser políticamente incorrecto y expuesto a las iras de los agentes “neocons”.  El segundo es más apropiado en la sociedad actual .Tiene cierta recámara intelectual y poco importa si rememora “la vida loca” del portorriqueño Rick Martin o el “Viva la Vida” de Palito Ortega.. Entra como parte del juego consumista.

De la ideología política de Chris no se ven más que sombras. Sus últimos guiños al partido convervador británico y la canción “Talk to David”, dedicada al líder David Cameron no dejan de dejarme perplejo.

LÁGRIMAS EN LA MÚSICA

“Julian has a knowledge of music and musicians that is second to none. He has taught me things about Bob Dylan, told me stories about U2, educated me about Che Guevara and turned me on to the Arcade Fire”.

(Prologo de Chris Martin en el libro “Plasticos y decibelios”).-

Cuando le pedí a Chris que cantara un tema que había hecho con la voz del Che Guevara para el álbum “The Globe Icon” empezó a estudiar y devorar libros sobre el revolucionario argentino. Martin es como un gigantesco aspirador que absorbe cada idea o pensamiento y los recicla hasta convertirlos en dogma de su propio talento.

El día que presentaron en Madrid  su álbum “X&Y” en concierto, le regalé una copia de “Funeral”, el álbum de Arcade Fire y le dije que era el grupo más interesante y que hacían lo que no estaban haciendo U2. Desde aquel momento, Martin se convirtió en el primer fan del grupo canadiense. Se hizo muy amigo de Win el líder espiritual de Arcade Fire. Y ha sido el propio Win quien convenció al propio Chris de que trabajara con el ingeniero y programador Markus Dravs, que les acaba de grabar el álbum “Neon bible”.

Durante casi siete meses, Martin no se ha separado de Markus, como en un viaje apocalíptico en busca del “acorde perdido”. Han recorrido medio mundo en busca de sonidos mágicos. Cuando Chris estuvo en Toledo, en el pasado otoño, me dijo que iban a ir a Barcelona para grabar voces y guitarras en las “catedrales” de la Ciudad Condal. En realidad, era una de esas ideas “geniales” de Markus, que conocía el recorrido de las iglesias por haber sido el ingeniero y líder de los sonidos de Bjork. Cuando la islandesa actuó en el Liceo barcelonés, Markus había conocido varias iglesias barcelonesas.

Markus se ha ganado a pulso el crédito de co-productor de “Viva la vida”. Muy por encima de Brian Eno. En realidad, Eno se autopostuló como productor del álbum. Usó su mayor grado de persuasión para convencer a Martin. Pero con Eno las sesiones fueron my tensas. Ni Chris ni Markus se sentían cómodos en presencia del “reverendo de los colores musicales”. Eno se empeñaba y se empeñaba en lo que Paul Simon denominó “creación de paisajes-“lanscapes”-  sonoros” .Al final, Simon  no le dio siquiera el crédito de productor en su último álbum “Surprise” .

Cuando Brian Eno anunció a finales del mes de febrero
que se iba a Dublín para trabajar en el nuevo álbum de U2, Markus y Chris dieron un suspiro de alivio. Quedaban todavía los toques finales de “Viva la vida” y, sobre todo, las mezclas. Markus hizo las mezclas finales  a sus anchas. Ahora está trabajando  en Canada con Arcade Fire, otra vez, en la banda sonora de la nueva película de Richard Kelly, “The Box”, un “thriller” de terror con Cameron Diaz de protagonista.

El grado infantil o de inocencia de Chris Martin no deja de impresionarme. Mitómano y fetichista ha vuelto a recrear una nueva Apple en el norte de Londres, al estilo de los Beatles en Saville Row. Apple es también el nombre de su primera hija, que acaba de cumplir cuatro años.

Chris ha cometido el mismo error que los Beatles, que vivieron allí en Apple su infierno particular, su “Let it be”. Han comprado una vieja panadería, clausurada  hace años y la han convertido en los cuarteles generales de Coldplay. La vieja panadería de Primrose Hill, más allá de Camden Town y su mercadillo, incluye incluso un estudio de grabación en el primer piso, donde se han vivido las horas más largas de “Viva la Vida”. Markus ni siquiera les insinuó trabajar en el estudio que tiene en Mersyside, con una mesa Amek de 40 canales.

Hasta las entrevistas, ensayos y reuniones giran en el entorno de lo que ahora es definitivamente The Bakery, que tienen uno de sus muros principales una hermosa vista del planeta Tierra, vista desde el espacio. The Bakery es el nuevo mundo de “Viva la Vida”.

Cuando Chris me aseguró en un modesto hotel de la Ciudad Condal, recién salido “Parachutes”, de que estaba seguro de que Coldplay no durarían ni dos álbumes y le repliqué que estaba condenado al éxito, porque su voz se metía en el alma, como es el caso de la voz de Bono, de Sade, de John Lennon, de algunos pocos previlegiados, pensé en su tierna fragilidad, en la constante inseguridad de las personas con mucho talento.

Con el tiempo he comprendido que forma parte de su estrategia para desbloquear las críticas negativas. Ahora, como con “Parachutes” predica su táctica y denomina “Viva la vida” como su “pedazo de mierda” particular. Para contragolpear a continuación :”Claro que cuando escuché por primera vez “Achtung baby” también me pareció una mierda”. Típico Chris.

Tras el cansancio de las sesiones finales del álbum, los cuatro Coldplay tuvieron una semana de vacaciones en la preciosa Taormina, en Sicilia. Era la excusa para filmar el video de “Violet Hill”. Fue una semana de relajación en Villa Angela, el hotel propiedad de Jim Kerr de Simple Minds. El hotel tiene el mismo logo que usaba el grupo escocés.

En una cena, estuvimos discutiendo sobre Franz Ferdinand. Me argumentaba que era un grupo formidable. Cada vez que le replicaba con que el cantante Alex Kapranos no era nada bueno y que el grupo no llegaría muy lejos, me daba cuenta que quería sacarme mi energía negativa para destrozar al grupo escocés.

Ahora Coldplay tiene hasta grupos clónicos. El otro día le mandé el álbum de The Script, la nueva sensación irlandesa, con el cantante Danny convertido en un pequeño Chris. Aunque él desvía la atención con Yeasayer, en un rizo de snobismo. Pero me gusta mucho su curiosidad, su capacidad por sorprenderse, además de ser un  militante discográfico y un predicador de la novedad más interesante.

“Viva la Vida” es como el bote salvavidas de la EMI. Quizá un balón de oxígeno para el energúmeno financiero Guy hands, el dueño de la compañía, uno de los más grandes coleccionistas de “karaoke” en el mundo. El escape provisional de una industria en vías de extinción.

Mientras tecleo estas últimas líneas, suena en mi ordenador ”Viva la vida”, el nuevo single, la rabiosa felicidad, el regocijo bíblico bello y maravilloso del tema clave del álbum. Decía Stevie Wonder que hay alegría en las lágrimas de una canción. Para decirlo sinceramente, puedo llorar de alegría por “Viva la Vida”.

TEMA A TEMA

1.- LIFE IN TECHINICOLOR: No me quiero imaginar el tema cantado por Chris, porque es una gran melodía al viejo estilo. Pero la nueva política sonora del grupo lo ha dejado en una pieza casi instrumental, incluido el “sampling” de tabla, que es de lo primero que hablaron Martin y Eno. Está compuesta también por el gran teclista Jon Hopkins y será el tema que inicie todos sus conciertos. Al menos, así lo ensayan.

2.- CEMETERIES OF LONDON: Cuando la oímos por vez primera podía ser un hipotético single. En la nueva política, este tema fue la piedra angular, con su “loop” de batería electrónica e incluso sus palmas. Parece el estilo de una canción de “marcha real”. Es profunda y no es fácil a la primera.

3.- LOST: Una versión acústica, probablemente grabada en una de las iglesias de Barcelona, se regala en una de las versiones a la venta. La versión del álbum es bastante más complicada y roza los temas personales de la propia vida de Martin. Las guitarras de Johnny Backland son excelentes. Es donde más he notado el trabajo del ingeniero Markus. Le ha dado más violencia sónica al grupo.

4.- 42: Es una de mis favoritas, porque el típico sonido del piano de Chris domina otra vez. Es una gran melodía, repleta de sensibilidad y la canta con un toque sentimental tremendo. Pero luego aterriza un “sampling” tremedo que rompe la canción. Algunos dicen que se trata de un “sampling” del grupo germano Rammestein o algo parecido. Es un tema a lo “Trouble”, pero la personalidad ha variado muchísimo.

5.- LOVERS IN JAPAN/ REIGN OF LOVE: Han sobrado tantas melodías en este cuarto album, que Eno se ha encargado de unir como si fuera unidimensional. Hay un excelente ambiente de guitarras y percusiones, donde se mezclan lo acústico con lo electrónico. El tema acaba con una bella composición de piano y órgano, más las notas sentimentales de Martin. Creo que en el subsconsciente de Markus aparece de alguna manera la sonoridad de Arcade Fire.

6.- YES/ CHINESE SLEEP CHANT: La primera parte suena como una canción protesta del folk británico de los Pentangle o algo así. Pero es también un esfuerzo épico para demostrar como puede sonar una banda de rock en estos momentos. El final “chino” es casi un “loop” muy vanguardista de música de baile y la voz angelical de Chris.es una canción como muy densa. Tiene mucho que escuchar.

7.- VIVA LA VIDA: Es una joya, un clásico, una canción con una pasión, una felicidad interior que transpira desde los primeros compases .Unos “cellos” de  “sampling” marcan todo el tema. De alguna manera e es como una pequeña “sinfonieta” de una orquesta que suena sintética. Es la canción que más se nota la simbiosis entre Eno y Coldplay. No hay batería y los cellos llevan el ritmo. La letra es absolutamente bíblica, muy al estilo de Dylan. Habla de un rey que mira co
mo tiemblan sus enemigos cuando lanza los dados y al final sabe que San Pedro pronunciará su nombre. Bella, apocalíptica. Una obra maestra. Lo que no sé es que hubiera ocurrido de grabrarse con instrumentos reales, acústicos, de orquesta.

8.- VIOLET HILL: La primera vez que la escuché pensé que se habían equivocado. Es cierto que para llenar estadios, Coldplay necesitan más agresividad, más guitarras, pero no hace falta sonar a U2, porque, al final, un grupo inglés en este sentido acaba sonando como Oasis. De todas formas, es mucho más moderna que lo que hacen esos dos grupos. La voz de Chris no se amilana y el final es muy bello. Eno inicia un ambiente de “pads” de teclados que no sirve para nada. La letra habla de sus desavenencias sentimentales con la Paltrow.” Si me quieres, porque no me lo dices”. han utilizado la canción como premisa de un cambio en su sonido.

9.- STRAWBERRY SWING: Tiene un ritmo africano, propio de los últimos descubrimientos de Eno. Pero suena a lujo. Los “riffs” de guitarras son poderosos y la línea del bajo marca profundamente la canción. Chris siempre hace una referencia a la africana en cada álbum, recordando que su madre, la persona que la intrujo en el mundo del piano, pasó muchos años en la vieja Rhodesia.

10.- DEATH AND ALL HIS FRIENDS/ THE ESCAPIST: Otra vez, dos canciones en una .Asegura Martin que así se recoge mejor la esencia de las dos melodias. La primera parte tiene el sabor del rock americano, con un “beat” que marca el piano. Puede recordar a una canción de Foreigner. Pero todo desemboca en una final sereno, majestuoso que proporciona una vez más la colaboración de Jon Hopkins, con su teclados y sus climas instrumentales. Es el final feliz de una película. A ser posible de Hitchcock, que es lo que siempre ha pretendido Martin: que un álbum se escuchara y se viera como una película.

OTRAS CANCIONES GRABADAS Y QUE NO APARECEN EN EL ÁLBUM

*  A Spell A Rebel Yell” (Cara B de “Violet Hil”)
*  “Leftrightleftrightleft”
*  “Poppy Fields”
*  “Prospekt`s March”
*  “Famous Old Painters”
*  “Glass of Water”
*  “Rainy Day”
*  “Postcards from Far Away”
*  “Lukas”
*  “The Goldrush”
*  “Now My Feet Won`t Touch the Ground”

Graffiti de donde salió la idea del album

El Hotel de Jim Kerr:Villa Angela

Abajo, el clip de “Viva la vida”