dejó de respirar esta mañana en su casa de Florida. Tenía 63 años y llevaba luchando contra un cáncer de pulmón desde hacía varios años.

El nacionalismo norteamericano asegura que Donna ha muerto como consecuencia del polvo y humo tóxico que inhaló durante la tragedia del 11 de septiembre en las Torres Gemelas, porque Donna fue casi testigo presencial.

Hace un par de semanas tan sólo le había dicho a una amiga que no se sentía tan mal y que seguía grabando un nuevo álbum de canciones.

Lo último que se sabe es que Donna trabajó con su sobrino O´mega Red, rapero y productor , en un nuevo tema llamado ‘Angel'. Por lo tanto, si debemos esperar material póstumo.

Su último álbum fue “Crayons” hace cuatro años, un pequeño fracaso. La incluyeron en ese sello de viejas glorias llamado Burgundy, creado por Sony para meter a Gloria Estefan o Julio Iglesias. Había un tema en ese último álbum llamado ‘Stamp your feet', que no estaba nada mal.

Conocí a Donna Summer en una discoteca de Madrid, en la calle Princesa, a mitad de los años setenta. Había tenido un pequeño éxito con ‘The Hostage', en el pequeño sello Groovy Records, que manejaba Giorgio Moroder. La canción la había escrito Pete Bellote.

Mi amigo Carlos Juan Casado, en Ariola, que distribuía al pequeño sello alemán, me la presentó. Me pareció muy simpática, pero nerviosa, muy nerviosa.

En realidad, la ansiedad, la ansiedad, ha sido la que ha carcomido toda su vida a Donna. Primero con el excesivo consumo de coca y su gran ansiedad. Donna intentó varias veces suicidarse. Hasta que su hermana Dara la llevó al cristianismo.

La obra maestra de Donna Summer es indiscutiblemente su álbum “Donna”, producido por Quincy Jones, con aquella sensacional versión tema de Vangelis (Jon Anderson), ‘State of Independence', donde cantaban Michael Jackson y Stevie Wonder, entre otros.

El tema de Springsteen ‘Protection' tambien era genial en la versión de Donna y el maravilloso arreglo de Quincy. Rod Temperton le compuso para ella el increíble ‘Love is in control'. Todo el álbum era una maravilla.

Claro que supuesto nadie puede librarse de aquellos años setenta en que la gran Donna era la más que reina de la música disco. El invento de Giorgio Moroder, en los Musicland de Munich y, luego agigantados por la inteligencia del gran Neil Bogart.

Abajo, Last Dance