BRYAN FERRY, EL ENCANTO DE UN CLÁSICO EN LAS NOCHES DEL BOTÁNICO

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Difícilmente puede decepcionar alguien de la categoría y repertorio de Bryan Ferry. Ayer se volvió a meter al público de Madrid en el bolsillo. Tiene el charme. Y tiene las canciones.

Ferry construyó en los años 70 un personaje único en el mundo del rock, el de nuevo crooner aseado y estiloso. Un personaje casi tan influyente como Bowie pero con menos aristas, definitivamente más para todos los públicos, y, sin embargo, cuya influencia en los jóvenes, en el punk y la new wave, fue igualmente desorbitante.

En un Real Jardín Botánico Alfonso XIII con buena entrada pero no lleno, Bryan volvió a desplegar su especial y particular magia, respaldado por una extraordinaria banda liderada por el guitarrista Chris Spedding, que siempre valió para un roto y un descosido y estuvo en todas partes. El hombre ubícuo.

Sonó mucho de su grupo original Roxy Music, los temas más atmosféricos y envolventes («Avalon», magníficas «Out Of The Blue» y «If There’s Something», un flojo «More Than This», que concluyeron con prisa) y los más locos y «precipitados»: «Re Make Re Model», «Ladytron» (con su homenaje incluido y temprano, antes que nadie, a la música de Joe Meek), «Editions Of You» o la portentosa «Virginia Plain», el punk británico de 1972.

También los Roxy más progresivos e inquietantes de «In Every Dream Home a Heartache», y, por supuesto, el ultra clásico de baile «Love Is the Drug». Con o sin Brian Eno, Roxy Music se las arreglaron siempre para hacer música válida y excelente.

Tampoco podía faltar «Slave To Love», quizá la canción que mejor define a Bryan Ferry, por título, por melodía, por maneras, por todo. Un tema que hasta alguien de unos gustos tan ultra clásicos como Willy Deville rescató y honró en uno de sus elepés postreros.

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Más que una voz debilitada, a Ferry se le podría echar en cara ir muy a lo seguro, no variar mucho su repertorio en estos últimos años. Resulta verdaderamente extraño que de discos tan buenos como «Manifesto» o «Flesh and Blood» no quede apenas constancia en su directo. Resulta raro que nunca haga una de las mejores canciones de su carrera en solitario posterior, «I Thought». Pero Ferry es caballo ganador, y haga lo que haga es casi imposible que no guste.

El concierto se completó con algún corte de su último álbum «Avonmore», y varias versiones, todas conocidas, hechas con Roxy Music o en solitario, de Neil Young, Velvet Underground (su célebre medley sobre «What Goes On»), Wilbert Harrison, John Lennon y Bob Dylan.

Antes de comenzar el concierto sonó mucha Motown. Tras la última canción recurrieron a «Rama Lama Ding Dong» y a otros clásicos del doo-wop para intentar entretener los ánimos de los allí presentes que solicitaban con brío e insistencia un bis.

No lo hubo. Todo estaba perfectamente medido y programado, y el show se acababa ahí.

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5 Comentarios
  1. Anónimo dice

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