Bruno Mars - Main Pub 1 - Kai Z. FengNo muy lejos de la casa en que Frank Zappa vivió sus últimos años, allá  arriba , en las colinas de Hollywood, muy cerca del Laurel Canyon , te llama la atención específicamente una mansión acristalada con cierto tono de ciencia ficción a lo “clockwork-orange” de Kubrick, en cuyo aparcamiento descubres un maravilloso automóvil Chevy Super Sport Nova del año 1967, que debe valer hoy una fortuna. Aunque tampoco está mal su Cadillac negro último modelo, aparcado uno frente al otro.

El propietario es Peter Gene Hernandez, alias . La industria discográfica dice que es el nuevo . Su actuación “pregrabada” en la Superbowl le ha convertido en esa superestrella que a veces Norteamérica suplica como un sediento en el desierto, porque América todavía persigue ídolos para devorar . Iconos como Elvis, . Parece que el próximo juguete roto va a ser .

Bruno tiene 28 años . Con tan sólo dos álbumes, ha vendido más de quince millones de discos y se le supone una fortuna cercana a los ciento cincuenta millones de dólares. Según la cartesiana revista Forbes es el chico más rico,  con menos de treinta años . Eso da un plus a este hawaiano de mirada inquisitiva, un chico bien parecido, con ojos inteligentes , que presume de haberse comprado a Geronimo , porque sobre todo necesitaba a un perro. Gerónimo es un Rottweiler, que como todos esos perros de esa raza tiene cara de malas pulgas. Ni te acerques.

LOS ULTIMOS DE FILIPINAS

Peter Hernandez, alias Bruno Mars,  es una mezcla insólita de destinos y razas. Parece un guión de cine. Su padre es portorriqueño, Peter “Dr. Doo Woop” Hernandez.  Había sido percusionista en un grupo de salsa en Brooklyn. Conoció a una bailarina filipina llamada Bernardette San Pedro , en la playa de Waikiki . La familia de Bernardette , había fundado una banda de música y ella bailaba como bella  “Hula-dancer” en esos clubs para  turistas en Honalulu.

Bernardette era el nombre que aparecía en la famosa batería en que la que Mars hizo su sólo como preludio de su actuación en la Superbowl. Era como su  tributo a su “mamá” filipina, que murió el año pasado.Peter, es decir,   Bruno, era su niño favorito, el pequeño de la casa en Waikiki.  Bruno tiene cuatro hermanas y un hermano, Eric, que curiosamente es el batería en su grupo y que había dejado de ser policía, su vocación primitiva.

Pero, ¿por qué el nombre  Bruno Mars?. Bueno,  su padre Pedro era un fan enloquecido de un luchador de “catch” llamado Bruno Sanmartino , un italiano que fue campeón del mundo durante los años sesenta. De Sanmartino, el pequeño se quedó en Mars, como una estrella reluciente.

Su padre se empeñó en que el pequeño fuera una estrella. A los cuatro años se dice que Bruno ya imitaba magníficamente a Elvis Presley , que era la obsesión del padre . Pedro padre incluso había llegado a tener una tienda de “memorabilia” y objetos del rey Elvis, en una de las millares de tiendas , en Waikiki.

De hecho, llevó a su hijo a Hollywood para ganar dinero extra. Bruno apareció como un pequeño Elvis , en la película “Honeymoon in Vegas” , del año 1992. Sólo tenía siete años. Pero Bruno niño no recuerda nada de aquello. Sí se acuerda de cual fue su primer disco , uno de Janet Jackson.

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BRUNO ERA ELVIS Y MICHAEL, Y MARLEY

Cuando Bruno tenía 11 años, sus padres se divorciaron. Bruno tuvo que irse  con su padre a unos pobres apartamentos en Honolulu . Pasó unos meses  muy deprimido . Por aquel tiempo, Bruno les decía sus compañeros de colegio que se llamaba Peter Pan Hyma Dingier. Extraño nombre que ni él mismo quiso explicar. Decía que sólo era sólo para necios.

En los años posteriores, su padre le explotó como artista niño- prodigio. El niño Bruno actuaba como  la reencarnación de Elvis y Michael Jackson, juntos. El niño Bruno tocaba la guitarra , bailaba como ellos y los imitaba en pequeños clubs de Waikiki. También imitaba bien a Bob Marley.Llegaba a ganar 75 dólares por cada show. Sin duda, a veces se parecía demasiado a Michael Jackson. Ya no sólo en sus movimiento. También le imitaba en cada acento, en cada giro de la su voz. Hasta llegó a hacer con dúctil inteligencia el famoso paso de Jackson, “el moonwalker”.  Gracias a las imitaciones, Bruno podía tener una habitación cada día más grande. Aunque quedaba lejos de lograr su sueño de tener un piano como el que le había visto a Elton John en The Red Piano.

Bruno creció física, humana y artísticamente.  Con 17 años , tras acabar el bachillerato en e la Roosvelt  High Scholl , se embarcó en la primera gran aventura hacia la ciudad del espectáculo : Los Angeles.  Bruno recuerda la zona de Mansfield , en Los Angeles, donde vivía, en donde la zonas de los aparcamientos las utilizaban los “homeless”.

Bruno encontró a Philip Lawrence , que era uno de los cientos de productores que malvivían en Los Angeles y  que buscaban ansiosamente encontrar su propio Michael Jackson . Como tenía algunos conocidos en la Motown  , Bruno llegó a firmar su primer contrato discográfico. Le supo a éxito. Al fín al cabo, Michael Jackson también había firmado con sus hermanos para la Tamla Motown. Pero la Motown,  hace once años,  era un sello discográfico en gran decadencia , en manos de Universal Records .

Al parecer, a los ejecutivos de la Motown no les gustó nada lo que les ofrecía Bruno. Ni siquiera le llegaron a publicar algo. Nada de nada. A Bruno le cayó la losa psicológica de que jamás sería un cantante y menos una estrella.  Fustrado por su corta estatura, por su aspecto de pequeño hawaino- filipino, se sentía una víctima más  del racismo en el pop blanco.  Tomó la radical decisión de que tan sólo se iba a dedicar a escribir y producir música. Sólo tenía 20 años.

Pronto firmó un contrato con la editorial de Steve Lindsay , un buen productor de Leonard Cohen (“The Future” y de la maravillosa voz de Aaron Neville.

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Gracias a Lindsay, Bruno escribió canciones para Brandy, Sean Kingston y Flo Rida. Pero lo más importante, alcanzó el éxito con “Get sexy” para las Sugarbabes. Durante aquel tiempo que ni quiere mencionar, Mars llegó incluso a escribir canciones para Menudo , el grupo latino de donde habían salido Ricky Martin o Chayanne.

Pero el hawaino se hartó de escribir canciones para los demás. Muchas veces les decía a sus compañeros que se les escapaba la vida cada vez que escribía una canción para otros artistas. Pero como llegó a tener dinero para grabarse su propio disco,  a comienzos del año 2010 , con sus compañeros de producción y de composición de canciones, los Smeezingtons , Bruno grabó cuatro temas inéditos. No había dinero para más. Ese Extend Play , ahora muy cotizado, publicado en el mes de mayo, contiene el pequeño hit “The Other Side” , donde rapea un desconocido Cee Loo Green. Bruno había sido lo suficientemente listo para que su EP pudiera aparecer en  Fueled by Ramen, el sello especialista en “pop-punk”, lo que llamaban los críticos  “emo-pop”. Los discos de Fueled By Ramen  los distribuía Warner, a través de  Atlantic Records, donde llegaría a firmar su contrato como artista.

EL “JUKEBOX” AMERICANO”

Unos pocos meses después, en el mes de octubre, Atlantic, a través de su director artístico Aaron- Bay publicaba el primer album de Mars, el mágico “Doo-Wops and Hooligans” , en recuerdo de su padre Pedro. El resto es una historia de éxitos, pequeños escándalos y de la irresistible ascensión de Bruno Mars.

Quizá por culpa del éxito prematuro no  supo  asimilarlo con la suficiente inteligencia. Bruno fue detenido por la policía de Las Vegas , en el hotel Hard -Rock . Llevaba casi tres gramos de cocaína en sus bolsillos. Hasta que se formalizó la vista judicial, llegó a pasar de casi todo. Finalmente, como poderosos cabelleros son la fama y el dinero, Bruno Mars sólo tuvo que pagar una multa de dos mil dólares y obligado a  trabajar durante doscientas horas para servicios públicos. Mars le dijo al juez que su “nariz ya la tenía perfecta”.

También le han acusado de racismo por la canción “Nothin on you” , pero le da bastante igual . Aunque le confunden con Michael Jackson él prefiere parecerse a Frank Sinatra. En su casa de Los Angeles hay innumerables fotos de Sinatra , de su época favorita, cuando Frankie vivía sus veintes años, como lo que tiene hoy en día Bruno.  El mismo Mars se tiene como su propio héroe. Siempre se pavonea de una foto que le costó una fortuna , en el día en que  Sinatra fue arrestado por adulterio.

Hace unos meses cuando estuvo en Madrid, su manager por “cuestiones de seguridad” pedía hasta el numero de pasaporte para poder saludarlo, incluso al presidente  en España de su propia compañía. No quiere hablar en español ni una sóla palabra, a pesar de su padre portorriqueño.Y es verdad: cada día tiene más un entorno de gente que simula un protectorado “gangsteril”  . Eso recuerda al mismísimo Frank Sinatra .

Cuando se le pregunta como se imagina el futuro,  contesta que sólo se imagina viendose en Waikiki u otra playa de su tierra , en Hawai , bebiendo un refresco de coco, observando crecer a sus hijos,  corriendo por  la arena .Pero con la vista puesta siempre en el oceáno Pacífico , sin límite en el horizonte. Todo tiene que ser perfecto para el nuevo “golden boy” americano. El vive en estos momentos ese mundo perfecto que considera imprescindible. No tiene ideas políticas ni sociales. Es simplemente , “el artista” . Eso dice. Pienso que se lo cree sin complejos.

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