, cantante de , se ha quitado de en medio su pelea con los Osbournes, Ozzy y Sharon, y la ha definido como “una tormenta en una taza de té”.

El absurdo enfrentamiento viene de 2005, de cuando Iron Maiden tocaron en el Ozzfest y su concierto fue vilmente saboteado por Sharon Osbourne in person, después de que le sentaran mal unos comentarios que Dickinson había hecho sobre el reality show de la pareja en MTV.

Según se supo, Sharon, ni corta ni perezosa, ordenó causar interferencias en el sistema de megafonía de Iron Maiden, retrasó la entrada al escenario de la mascota de la banda Eddie e incluso alentó a la multitud a arrojar botellas a Dickinson. Y se quedó tan pancha. Que joya.

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Ahora ha hablado del problema con NME y ha descrito a como un “icono”:

“Es por completo una tormenta en una taza de té. Crecí escuchando a Sabbath con Ozzy. Ozzy y Sabbath son iconos así que eso es todo, final de la historia”.

“El hecho de que no me gusten los reality shows, bueno, tampoco voy a ofrecer una corona de laurel a los Kardashians”.

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Por otro lado, Dickinson también reveló por qué Iron Maiden siempre evitó la política en sus temas, y expresó su creencia de que a veces defender una postura política puede ser por parte de los grupos “poco transparente y egoísta”.

“Asumimos temas que nos apasionan y sobre los que creemos que es apropiado cantar. Hay muchas personas enfrentadas por problemas políticos”. Las bandas, francamente, no creo que hayan sido buenas en eso”.

“Tienden a ser un poco superficiales y poco transparentes, a veces en su propio provecho. Mi mejor consejo es que si realmente sientes la necesidad de hacer declaraciones políticas, entonces realmente deberías ser un político, no un músico”.

“Ve y preséntate a las elecciones, y haz algo al respecto”.