Era un hecho impensable, prácticamente imposible. Pero, “Phantom of the Opera” puede con todo. Cumple 30 años in interrumpidos, en el mismo teatro que se estrenó, y ha batido todos los récords. De representaciones, de recaudación, de intérpretes y técnicos, de fans que la ven diez o doce veces. Y como dice hoy la biblia del teatro de “The White way”- o sea, algo así como la vía láctea, que es como llaman también a Broadway- “se sigue llevando la careta blanca”. Ese es el ya icono de la imagen de este grandioso musical: sencillamente una careta. Afortunada imagen para un musical irrepetible.

Fue el primer gran éxito del compositor Andrew Lloyd Webber sin su compañero del alma, el letrista Tim Rice. Eran amigos desde casi niños, y en pocos años se hicieron de oro con solo dos leyendas: “Jesucristo Superstar” y “Evita”. Por motivos personales, nunca bien explicados- como dicen las crónicas – llegó la ruptura de la pareja perfecta. Nadie sabrá jamás hasta donde podrían llegar juntos. Lo intentaron por separado, pero Tim Rice nunca alcanzó a Andrew,

Ante la ausencia del creador de historias y textos, Lloyd Webber recurrió a T.S. Elliot, el gran poeta americano, con otro bombazo: “Cats”. El texto del musical lo tenía hecho en sus poemas. Sólo había que hilarlo. De ahí nació una de las mejores canciones de todos los tiempos, “Memory”. Hasta hoy, este curioso musical casi para niños, tenía el récord de permanencia en Broadway: 15 años. Y debe ser una gozada ganarte a ti mismo no por una cabeza, como en el famoso tango de Gardel, sino por diez años.

Pero seguía el morbo. ¿Qué hará ahora el músico para mantener esa asombrosa carrera? Y se le ocurrió este fantasma, que es un clásico donde los haya, con una novela inmortal del francés Gaston Lereux que aún vemos en las librerías, con varias adaptaciones al cine y al teatro. Y como fue una apuesta muy personal del gran compositor, lo hizo prácticamente él solito. Buscó un joven y desconocido letrista, y parieron tal vez uno de los mejores musicales de la historia.

Cuando se estrenó “Cats”, una atractiva gatita del coro provocó un gran escándalo de la época. Se acercó demasiado a Andrew porque quería convertirse en Sarad Brightman. Y consiguió que el músico pagase un divorcio millonario a su ex, y un regalo aun mas millonario: que su amante le hiciera a medida como regalo de boda el otro maravilloso papel: Christine, el amor imposible del Fantasma. Sarah se convirtió en una estrella mundial porque Andrew siguió componiendo para ella y grabando discos. Pero se atravesó un galán en el camino, y lo que vivían en el teatro de cara al público, saltó a los despiadados periódicos ingleses. Nuevo divorcio millonario para el nuevo Midas de la música. Que lo alivia con su tercer matrimonio- una guapa jinete Olimpica y la compra de un Picasso por una fortuna. Y fue también el principio de su decadencia. Nunca más ha vuelto a tener un éxito comparable a esos 4 grandes títulos, que valen por toda una carrera. Misterios de las musas.

El caso es que el sábado, Broadway será una fiesta. Tiros largos y smokings obligados- como en los viejos tiempos- y muchas limusinas  para asistir al hitoY fiestaza posterior, para lo mas florido del theatre World, nada menos que en la Public Library of Brooklin, aquella se que hizo tan famosa en “Fame”. Y placas del Major de la Gran Manzana para grabar esta fecha para siempre en el teatro, y mas publicidad para que de vida durante mas tiempo a este fenómeno, llamado también el musical de musicales.

En cualquier caso, esa barrera infranqueable ya la había pasado el show en Londres. Se llevan dos años. Y una diferencia importante. El estreno mundial se hizo en el Her Majestic, un teatro victoriano bellísimo, pero de no mucha capacidad. Así lo quiso Webber. Allí nació el mito, más íntimo, casi como un pequeño teatro de la Opera. Pero el de Broadway- que curiosamente también se llama  Majestic- le saca 500 localidades. Con lo que el mérito es mucho mayor.

De todas formas, “Les Miserables” sigue en cabeza en esta carrera de récords. Va a cumplir 28 años. Y con este empujón del hit de la película, igual alcanza a “La Ratonera” que lleva 60 años, 60, intrigando a los ingleses. Otro gran negocio: va dfe prisa a por los 500 millones de $ en todo el mundo. Sin embargo, Miserables no pasó de los 10 años en Broadway. Aunque ahora se anuncia su retorno.

Larga vida a estos dos grandes musicales. No hace mucho, llegar a los 5 años era toda una odisea. Lo que prueba que el género sigue vivo, y mejorando, en todo el mundo. Influye mucho la incorporación de nuevos mercados, antes cerrados al género. Rusia, Corea y especialmente China, forman parte de ese nuevo camino. No hay que perder la esperanza. Porque en nuestro país, Phantom fue un medio fracaso antes las expectativas creadas. Y lo mismo que “Cats”, otro claro hit mundial. Ya se sabe la diferencia del toque celtibérico.

EPILOGO: “EVITA” BAJA SU ULTIMO TELON…

El otro gran musical de la pareja no corre la misma suerte. La historia, claro, no tiene tanta fuerza. Y musicalmente tampoco es tan espectacular. Aunque tenga dentro una canción legendaria, por supuesto el “no llores por mí”. El revival estuvo a punto de cumplir un año. El sábado, ironía del destino, echó el último telón

La función se estrenó en Broadway hace 30 años. Justo un año después que nosotros en Madrid con Paloma San Basilio y Paxti Andión. Allí duró 5 años. Aquí, casi 3, también un hito para un musical.

El remake de ahora está hecho con grandes medios, más que los del original, y con una estrella latina de fama mundial: Ricky Martin. “Evita” la hace una estupenda actriz-cantante argentina que se llama Elena Roger y que fue elegida en un casting cuando hace cuatro años se remontó en Londres Otra curiosidad: es la primera vez que una argentina da vida al mito argentino mas universal de todos los tiempos. Femenino, se entiende.

Gran parte del éxito de esta reposición, cae sobre los hombres de Ricky Martin. El ya había debutado en Broadway cuando todavía no era una estrella haciendo precisamente el papel del joven Marius en Miserables. Todos dicen que está excelente en el papel del Che, que, recordemos, hizo Antonio Banderas con Madonna en cine. Le fueron prorrogando el contrato, pero tras 11 meses, Ricky ha dicho basta. Los productores no se arriesgan a seguir con un desconocido. Levantar el telón en Broadway, vale una pasta, con o sin estrellas.

Tne White Way- llaman así a Broadway porque fue la primera calle en USA en que la luz mató a las farolas de gas- se sigue moviendo.  También se estrena “La Cenicienta”, que se escribió para la TV hace 50 años por nada menos que Rodgers and Hammerstein, los de “Sonrisas y lágrimas, entre otros muchos hits- y fue Julie Andrews la afortunada prota. Pero jamás se había subido a un escenario. Llega ahora tras muchos aplazamientos y cambios y cuentan que la música es bellísima, o sea, marca de la casa. La historia sabemos que no puede fallar. Los mayores también nos acordamos bien de ella. Esperemos que si triunfa, llegue a nosotros. No es un musical infantil porque han dejado pasar las Navidades. La lectura es más adulta. Pinta bien.

Finalmente, “Evita” también tiene nuevo disco. Aprovechando la gran popularidad de Ricky Martin, se volvió a grabar el musical casi completo con el reparto del teatro de esta reposición. Y con un bonus track que para mi significa mucho, Elena Roger, la Evita Argentina, canta en castellano el “no llores por mí” con la letra que hice con Azpilicueta para su estreno español. Aquel disco doble con el reparto original del teatro Monumental de Madrid fue un hit mundial en español. Y junto a “Jesucristo Superstar”, puede que los dos L.P. mas vendidos de todos los tiempos en los mercados de habla hispana. Todavía se pueden encontrar en las tiendas de discos de todo el mundo. Y en los canales habituales de las redes, of course.