Las exportaciones de música británica han subido a sus niveles más altos de este siglo gracias principalmente a las ventas de , y .

Los abundantes ingresos por streaming contribuyeron a un aumento de 11% en las ganancias en el extranjero para los sellos discográficos del Reino Unido hasta alcanzar los 365 millones de libras en 2016, según datos del organismo de la industria BPI.

Esta cantidad es la más grande desde que el BPI iniciara su encuesta anual en 2000, y representa un aumento de 153 millones de libras sobre los 211.6 millones registrados a principios de década. Un aumento del 72,3% desde 2010.

Geoff Taylor, director ejecutivo de BPI & BRIT Awards, ha dicho:

“Con la salida de Gran Bretaña de la UE, el Reino Unido necesita negocios con verdaderas superestrellas mundiales. La música de brillantes artistas británicos como Ed Sheeran, Adele, David Bowie, Coldplay y Sam Smith es escuchada en streaming y comprada en todo el mundo, impulsando la balanza de pagos del Reino Unido. El mercado global de streaming digital representa una gran oportunidad nueva. El gobierno puede ayudar a aprovechar esa oportunidad asegurándose de que nuestros artistas puedan hacer giras libremente tras el Brexit y que terceros países protejan de manera robusta los derechos de la música”.

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Los principales “culpables” de este éxito tienen nombres y se llaman “25” de Adele, “A Head Full of Dreams” de Coldplay y David Bowie, con su catálogo en general, que tras su repentino e inesperado deceso a principios de 2016 provocó un enorme aumento de la demanda de su repertorio de canciones clásicas.

También el disco de versiones de los Rolling Stones, “Blue & Lonesome”, lanzado en el último trimestre de 2016, ha funcionado comercialmente bien fuera de las islas.