294qozsEn las semanas iniciales del año 1975, Allan Clarke, el cantante de los Hollies -el mejor grupo de Manchester hasta ese momento- buscaba desesperadamente buenas canciones para lanzar su carrera en solitario. A través de un amigo común ,encontró en una editorial tres canciones de un compositor norteamericano desconocido para él .

Exactamente, las tres canciones eran ‘If I were the Priest', ‘Sandy' y un tema energético, rabioso, llamado ‘Born to Run'. Las maquetas eran soberbias y las firmaba un chico desconocido llamado . Unos diez años más tarde me enteré mejor del inaudito tema, del primer misterio de ‘Born to Run' de .

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Era muy amigo de Fernando Arbex, que había sido el batería de los Brincos y estaba viviendo con Rose, la primera mujer de Graham Nash, el otro líder de los Hollies. El propio Allan me contó que desde el primer día que escuchó la maqueta se quedó conmocionado y le dieron impulsos violentos de grabarla inmediatamente. De hecho, la grabó sobre el mes de abril de hace cuarenta años. Tres meses antes de la versión original del propio Bruce Springsteen. Pero, ¿que ocurrió?.

La estrategia del miedo

Una vez más aparecieron las estrategias del miedo, del conservadurismo de las compañías discográficas casi siempre empeñadas en hacer el éxito más complejo. EMI creía que el cantante de los Hollies había fracasado con su primer álbum en solitario. Permitieron que Clarke grabara la canción, como parte de un próximo presupuesto. Pero cuando tuvieron la grabación terminada, decidieron retrasarla por miedo a otro solemne batacazo de Allan.
Sólo cuando en septiembre de 1975 escucharon en la radio la genuina versión de Bruce Springsteen, entonces, sólo entonces, decidieron publicar la versión de Allan como single. Demasiado tarde. CBS Records, la que todavía no había sido comprada por Sony, se gastaba medio millón de dólares en marketing en el que presentaban como el nuevo Bob Dylan. ¿Qué pasó con el single de Allan?. Nada , absolutamente, nada. Aunque volvió a grabar la obra maestra de Springsteen en el siguiente disco de los Hollies, titulado ‘Another night'. De todas formas, la versión que más me gusta la hizo Roger Daltrey, el cantante de los Who. De hecho, es mi interpretación favorita.

La gloria o el fracaso.-

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Cuando Bruce Springsteen grabó su tercer álbum ‘Born to Run', se ponga como se ponga el termómetro de los fanáticos del ‘boss', los dos primeros discos, bendecidos por el magnate discográfico Clive Davis, habían sido dos solemnes fracasos. Tanto ‘Greeting from Ashbury Park N.J.' como ‘The Wild ,the Innocent and the E. Street Band' se dibujaban por los críticos como magníficos panoramas hacia el rock, un nuevo rock, pero habían calado muy poco comercialmente, a pesar de que el primero contenía una rock-folk-balada maravillosa como ‘Blinded by the light', que años más tarde Manfred Mann, con su Earth Band, lograba un numero uno.
Conocí a Jon Landau, manager, mano derecha, y ojo derecho e izquierdo del ‘boss' en los años ochenta. Siempre se ha dicho que la revista Rolling Stone elevó a Bruce como un auténtico Dios y porque Jon estaba allí para glorificarlo como ministro del cielo. Pero lo cierto es que la famosa frase de Jon Landau en la que aseguraba que había visto el auténtico futuro del rock en el precioso Teatro de Harvard no apareció nunca en el ‘Rolling Stone'. Landau era un modesto colaborador del ‘The Real paper', una especie de semanario a lo ‘Village Voice', pero en Boston. Esa profecía crítica en mayo de 1974 cautivó a Bruce. Cuando conoció a Jon todavía quedó más clavado a los pies del periodista. Jon me contó que en aquellos tiempos se sentía como el contable de los sueños de Bruce.

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El ‘boss' era la típica criatura de la locura creativa y él simplemente controlaba el método. por ejemplo, cuando Jon convenció a Bruce de que ‘Thunder Road' debía terminar con el sólo de saxo y que no apareciera a mitad del tema como sucedía en la primera grabación.

En plena disputa judicial con su primitivo productor y manager Mike Apple, que ya vía adelantado una fortuna para grabar ‘Born to Run' en los estudios 914 Blauvelt, decidió en ese momento que Jon Landau era su nuevo productor y manager. Jon se puso como loco. Ya saben que de periodista musical se gana poco, muy poco. Hace diez años, durante la celebración de los 30 años del álbum ‘Born to Run', el ingeniero de los estudios 914 Blauvelt no podía recordar las horas que Mike Apple le había pagado. Pero si recordaba que el perfeccionismo y los sueños de grandeza de Springsteen habían convertido la grabación del álbum de dieciséis pistas, el ‘standard' de cinta analógica de aquel tiempo, había pasado a ser una grabación de treinta y dos pistas, con dos ‘Studers' sincronizados.

El muro de sonido

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El sueño de grandeza de Bruce para ‘Born to Run' se resumía en tratar de lograr un disco con las maravillosas guitarras al estilo de Duane Eddy, tratar de cantar como Roy Orbison y crear un ‘muro de sonido' a lo Phil Spector como en ‘Be my baby'.

¿Logró Bruce su sueño?. Para Jimmy Iovine, Springsteen logró su sueño e incluso atravesó el río de la genialidad. Jimmy , que ahora es el multimillonario director de Apple Music y el creador de los auriculares Beats junto con Dr. Dre, fue el ingeniero y casi el productor de ‘Born to Run' de la segunda parte de la grabación del disco, cuando Jon cogió el timón, aunque no tenía ni puñetera idea de producir un disco y se fueron a grabar a los Record Plant, en Manhattan, con toda clase de lujos, donde grabó John Lennon sus últimos álbumes en solitario.
Jimmy Iovine me contó que fueron semanas y semanas de grabación apocalíptica, aunque muy artística. Para Iovine, los meses que sufrió de abril a julio fueron meses de auténtico caos y apasionamiento artístico. Me llegó a contar que Bruce siempre será un gran problema para cualquier ingeniero. Recordaba con sudores como tenía que grabar la voz de Bruce, que casi siempre se distorsionaba por los cambios de graves a agudos.Tenía que seguirla con el ‘fader' e incluso así se llegaba a distorsionar por más que utilizara un enorme compresor.

Pero Jimmy apenas había cumplido 22 años y Bruce tenía tan sólo 25 años. Todos eran demasiados jóvenes e inexpertos. En otra anécdota, me contó que se quedó impresionado cuando Bruce detuvo la grabación durante ocho horas para cambiar el texto de uno de los estribillos de ‘Jungleland'. Otro de los increíbles momentos de la grabación del álbum, fue cuando Bruce repetía el sólo de guitarra de ‘Thunder Road' hasta que Jimmy se quedó dormido. Unas pocas horas después, lo primero que escuchó Jimmy al despertarse fue la voz de Bruce diciendo : “otra vez”.

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Ella es la última

Parece que la última canción que se grabó de ‘Born to run' fue la delicada ‘Shes the one', grabada durante una semana antes del inicio de la nueva gira de Bruce y la E. Street Band, que se iniciaba el 20 de julio en Providence.

Bruce recuerda muy bien el último día en los Record Plant , el 20 de julio de 1975. Por la mañana cantó definitivamente ‘Shes the one', al mismo tiempo que en otro estudio estaba con Jimmy y Jon mezclando Jungleland', mientras que por la tarde, en otro estudio del mismo recinto de los Récord Plant ensayaba con su banda para el inicio de la gira. Bruce recuerda que ese día no se murió, porque podía resistir, ya que sólo tenía 25 años.

Fueron semanas y semanas de angustia para el ‘boss', que no llegaba a dormir ni cuatro horas al día. Entre otras cosas, porque no soportaba la modesta habitación que tenía en el Holiday Inn del West Side de Manhattan. Una habitación que llegó a odiar. Cada día que pasaba y no terminaba era como una muesca más para la horca de la presión que ejercía CBS Records.

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A mitad del mes de agosto de hace cuarenta años, en plena gira, recibía un acetato del álbum terminado. Se sabe que cuando terminó de escuchar ‘Born to Run' odiaba el sonido que había generado y llegó a tirar el acetato a la piscina del hotel donde estaba alojado. Desgraciadamente, no era el disco del dios que había querido producir. Pero eso fue hace ahora cuarenta años. Los tiempos están cambiando.