Bono siente una necesidad de Africa. Quizá se siente todavía insatisfecho con su aportación a Africa, a pesar de su lucha y de los millones que ha recaudado.

El Festival del Desierto era una excusa para ir a Tombuctú, a la capital de Malí, pero desde que el terrorismo islámica campa a sus anchas en la regíon, apenas hay turistas.

El Daily Telegraph cuenta que sólo unos 300 turistas se dejaron ver por el festival, cuando años atrás pasaban de los tres mil. Bono actuó con algunos de los mejores músicos de Mali.

Bono fue con su esposa Ali y no tan protegido de guardaespaldas como se presumía. El secuestro de Bono hubiera valido millones para la gente de Al Quaeda de Mali.