Por fín puedo contar una anécdota divertida y con ese toque genial de . Ocurrió el pasado sábado por la noche, en el Soho neoyorkino. Muy cerca del duplex que Bono tiene en Nueva York. Exactamente, en el restaurante Osteria Morini, muy conocido y muy caro, en la calle Lafayette.

Bono había invitado a 20 personas para celebrar el cumpleaños de su mujer Ali. Nada menos que 50 años. Entre los invitados , The Edge y Helena Christensen.

Bono debió beber mucho, porque poco después de la cena, se puso en la esquina del restaurante y empezó a preguntarles a los transeuntes si quería un CD del nuevo álbum de , mientras Michael Stipe se moría de la risa.

El caso es que nadie le reconocía y le tomaban como un loco. Hasta que una chica supo quién era y tomó el disco.

El tabloide New York Post, que es quien cuenta la historia, apostilla que menos mal que no eran entradas para Broadway para ver Spiderman.

Es una historia graciosa. Pero me temo también es que el subconsciente le traiciona a Bono. Peter Buck ya dijo que no se vendían discos de R.E.M. ni de nadie. ¿Será lo mismo para U2?.

Abajo, Mike Mills, Larry Mullen, Adam Clayton  y Michael Stipe cantando ‘One'.