NoWomanNoCryLa noticia es que Cayman Music piensa llevar a los tribunales a los tribunales a la editorial Blue Mountain Music, la editorial de la que fue dueño de Island y de , Chris Blackwell.  

Cayman Music es una pequeña editorial muy relacionada con los rastas, pero ahora en manos de Danny Sims, que siempre dice que descubrió a Bob Marley, aunque más bien le robó todo lo que pudo durante más de cinco años, en el periodo comprendido entre 1970 y 1975, quedándose con más del ochenta por ciento de los derechos de las canciones. Su protegido y pupilo era Johnny Nash, al que decía rey del reggae, pero no era como Bob.

Cuando el viejo zorro Chris Blackwell fichó a los Wailers para su Island Records, en 1973, le hizo firmar un contrato de edición. Como siempre.  Bob Marley fichó para siempre con Blue Mountain.

Inmediatamente, Chris Blackwell les metió a grabar a los Wailers en el mismo estudio de Island Records.  De lo primero que grabaron fue “No woman no cry”.

Pero la canción la cantó  Peter Tosh. Bob no quería confundir el texto con sus relaciones amarosas.Una canción de Bob , que era como  una expresión para dar confianza al “ghetto” de su natal Trenchtown.

En la versión figuran en los coros unas cantantes femeninas. No está Rita Marley. Ni la canción estaba dedicada a ella. Pero la versión con Pete Tosh  nunca se publicó.

‘No woman no cray’ se volvió a grabar para el album “Nutty Dread” de 1974. Era una versión más corta y más pobre que la versión del album en directo y que es la que hadado la trascendencia y la categoría Bob Marley. El album Live se grabó en directo en el teatro Lyceum, donde ahora se representa The LionKing.

Cayman Music dice que esa canción Bob la compuso y se la dió a la editorial antes de que Blackwell la firmara nuevamente. Por lo tanto, dicen que les pertenecen los derechos.

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Chris Blackwell, en pleno éxito de Bob Marley

Todavía todo se complicó aún más, porque Marley también le cedió los derechos a su “colega” Vincent Ford, el benefactor de Trenchtown , el que daba de comer a los niños pobres del “ghetto”. Marley quería que con ese dinero de derechos de autor pudiera darles a los niños comida, simplemente comida, durante unos pocos años. La canción da más de un millón de dólares anualmente.

Bob Marley and Coxsone Dodd

Bob y su amigo Vincent Ford, en los tiempos de No woman no cry, en 1973

Nos parece vergonzoso, esperpéntico y bochornoso que dos editoriales se esté matando por los derechos de una canción que Marley sólo pensó para beneficencia. Es un mundo asqueroso. Y el de la música, casi esperpéntico.