Bob Dylan, Tom Petty, Tom Waits y Bryan Adams, entre otros artistas, han unido filas para reclamar la propiedad de algunos de sus mejores discos gracias a una oscura disposición en la ley de copyright establecida a mitad de los años setenta.

Según la citada disposición legal, los músicos tienen derecho a obtener el control total de sus discos pasados 35 años desde su publicación. La disposición entró finalmente en vigor en 1978, por lo tanto el copyright de singles y álbumes de este año como “Street Legal” de Bob Dylan, “Easter” de Patti Smith o “Blue Valentine” de Tom Waits podrían pertenecer a partir de 2013 a sus autores.

Otro buen ejemplo de disco clásico que quedaría “liberado” sería “Darkness On The Edge Of Town” de Bruce Springsteen – cuyas largas e intrincadas sesiones de grabación han inspirado más de un libro- tan de actualidad gracias al box set “The Promise”, un cofre que incluye el disco remasterizado, dos dvds y dos cds con una selección de canciones inéditas.  

Aunque esta es una oportunidad maravillosa para muchos artistas para sacar mucho más provecho de su propia obra, es una noticia realmente catastrófica para los grandes sellos discográficos que verán reducido el valor de sus discos de fondo de catálogo, una fuente siempre muy sustanciosa. Solo recordar que un disco como “Astral Weeks” de Van Morrison en el momento de su edición apenas vendió unos pocos miles de copias, pero como fondo de catálogo es un clásico que sigue y seguirá vendiendo.

Las cuatro discográficas más importantes Universal, EMI, Warner y Sony BMG han dejado claro que van a presentar batalla en los tribunales. En un tiempo muy malo para la venta de novedades, se juegan la importantísima fuente de ingresos que supone un buen fondo de catálogo.