Posiblemente, la clave del hipnotizador séptimo álbum de los se encuentre en ‘Gold on the Celing'. Casi tiene el mismo riff y desarrollo de ‘On the road again', aquel blues-rock del grupo angelino Canned Heat, con el incomparable Bob Hite. Pero también puede ser que el grupo haya reciclado toda la magia del glam de Marc Bolan para desarrollar un tema formidable.

El álbum es tan distintivo que parece el clásico álbum de los años sesenta. Con la misma sónica, el mismo estilo, como si las valvulas fueran las mismas de hace cincuenta años.

En ese sentido, el trabajo de  producción de Danger Mouse se nota muchísimo. Ignoro la razón por la que U2 rechazaron su trabajo. No hemos oido nada y no podemos decir nada.

Pero Danger Mouse envuelve ese sonido de rock-blues de valvulas también en un sónica moderna. Que lo viejo parezca nuevo. Es es el misterio de los Black Keys y la resurrección de Akron, la ciudad del caucho de los automóviles esté otra vez en el fock de atención como fueron Devo y Chrissie Hynde.

En este séptimo álbum, hay también baladas de pura cepa de los grupos del norte estadounidenses. De ‘Little black submarines' me ha gustado su sencillez y su directo sentido de la melodía.

También es ‘Run Right Back' el tipo de canciones en que Dan Auerbach se posiciona e imita inequívocamente a Marc Bolan. Por eso dudaba en el principio.

Como buen músico, Patrick Carney saca los ritmos precisos para sus melodías. El que es un buen batería, suele ser un gran músico. Y Patrick lo es. Por ejemplo, en un tema como Sister. Posiblemente, mi favorito.

Amigo nos hemos perdido la guerra. Todavía hay grupos haciendo un gran rock-blues y que puede sonar a nuevo. Y es una ecuación muy difícil de resolver. Enhorabuena.