Quiero empezar escribiendo que me parece una guerra absurda. Siempre que no les vaya bien a ninguno de los dos. Pero si nos fijamos en las ventas, los más perjudicados son .

Todo empezó, porque al bocazas de Patrick Carney, maravilloso batería, pero terrible con la lengua, empezó a soltar barbaridades de Nickelback, hasta llegar a decirles que no se vendía más rock y que iban a matarlo por culpa de la música de los Nickelback.

Coldplay habían sido antes los favoritos en apedrearles por parte del líder de los Black Keys.

La respuesta de Nickelback no se ha hecho esperar y sus fans han insultado en todas las versiones al grupo de Akron.

Otra respuesta del grupo Nickelback ha sido:

“Gracias al comentario del batería de los Black Keys, Rolling Stone nos ha proclamado como la banda más grande del mundo”.

Por supuesto, no hace falta decirlo, soy partidario subjetivo de los Black Keys. No hay color. Pero no están los tiempos para tirar piedras contra tu propio tejado, tal como vive la industria, sodomizada.