Extraña coincidencia. La primera vez que estuve con un Bee Gee fue con Maurice. Es también al que  más veces he entrevistado. Maurice murió hace poco. Antes fue el pequeño Andy.

Las oficinas de Robert Stigwood se encontraban en los años setenta en una de las calles que dan Hyde Park, en el 67 de Brook Street, en Mayfair. Saul Tagarro, director de Polydor, me había comisionado para preparar todo el desarrollo de “Satuday night fever”.

Y allí estaba, en las oficinas del que había sido ayudante de Brian Epstein, manager de los Beatles. Iba a entrevistar a uno de los . No sabía a cual. Me tocó Maurice, el gemelo de Robin, pero quizá el más flojo musicalmente de los tres. Lo sabía, porque me conocía muy bien la discografía del grupo.

Maurice me pareció un tipo amable, educado y muy dispuesto a soportar todo tipo de preguntas. No entendía que por esa época  muchos de los fans del grupo destestaban que los Bee Gees se hubieran convertido en la panacea de la música disco.

Sus fans destestaban los falsetes de los hermanos y el echaban de menos el viejo estilo del principio.

Lo tiempos están cambiando y el grupo tenía que evolucionar hacia otras fuentes, porque de otra forma nos hubieramos estancado.

Yo no soportaba esa teoría. En esa época, a mí me parecía que se habían horterizado demasiado. Maurice me contó que la idea de cantar en falsete, en realidad, no había sido de ellos, sino más bien del productor Arif Mardin.

Descubrió que Barry tenía una voz más que interesante en falsete y que los temas ganaban al ser cantados más altos de tono que en nuestro registro habitual. Nos acercabamos a la música negra, pero siendo blancos. Arif tenía toda la experiencia del mundo. Había grabado a Aretha Franklin, Otis Redding, Carla Thomas y  a todos los grandes de la música soul. Sabía lo que hacía.

Así que para empezar empezar, hablar con Maurice  había sido algo más que positivo. Me había contado de un plumazo toda la historia de cómo había sucedido el increíble cambio estilístico en uno de los grupos más poderosos de la tierra. Un grupo que vendía más 30 millones de discos, con sosas baladas pop.

Muchas de ellas surgían, me contó Maurice, de la facilidad que tenía su padre para cantarlas. En realidad, el padre se ganaba la vida cantando, siendo el líder de una banda que tocaba en el ferry que conduce Liverpool a la Isla de Man,donde habían nacido los tres Bee Gees, más su hermana Leslie y el pequeño Andy. Aunque tuvieron que emigrar a Australia, en busca de oportunidades.

Mis hermanos y yo empezamos a componer a los siete años. Eso era básico. Por esa época, era el año 58 fue cuando nos pusimos el nombre de Bee Gees. Más adelante escribimos una carta a Nems, el management de los Beatles y como Brian Epstein había muerto, fue Robert Stigwood el que nos fichó. En esta misma oficina había hecho lo mismo conun grupo que admiraba, los Cream de Eric Clapton.

Unos pocos años después, Robert Stigwood les metió en el más estúpido embrollo y en su error más evaluable. Como había trabajado como ayudante de Epstein con los Beatles y estaba ensoberbecido por sus éxitos en Hollywood con “Saturday night fever” y “Grease” creyó que las canciones de “Sgt. Peppers” de los Beatles daban para un musical que se convirtiera en película.

Stigwood cometió el error de inducir a los tres Bee Gees a ser los Beatles. Pero como necesitaban a un cuarto se les ocurrió introducir en el grupo  a Peter Frampton, que por aquella época había tenido su enorme éxito con ‘Comes alive'.

Esa vez, para la promoción, me tocó entrevistar a a Robin. Quizá el “bee gee” con más mala leche. El hermano que se atrevió a enfrentarse a los otros hermanos y marcharse del grupo en el año 69.

Creo que he superado mis diferencias con Barry para siempre, pero no aguantaba que fuera sólo su única decisión la que se impusiera en el grupo. Aunque por fín hemos hechos las paces.

Robin grabó un álbum en solitario que era una declaración de guerra contra Barry en 1970, pero el album “Robin´s Reign” no tuvo ningún éxito y su intento con otras bandas, tampoco.El melancólico Maurice había tomado partido por Barry. Ambos no querían que el tema ‘Odessa' fuera el single. Robin estaba empeñado en ello y de ahí la ruptura  del grupo. Curiosamente, Barry y Maurice, que lanzaron un álbum con el nombre de  los Bee Gees, “Cumcumber castle” tampoco fue un éxito. Más bien un fracaso.

De lo que me dijo Robin en su casa en Knghtbrisge acerca del Sgt. Peppers como pelicula me quedo con esto:

Yo me veía ridículo disfrazado de “beatle” con esos trajes de Sgt. Peppers. Se lo dije a Stigwood, pero no nos hizo ningún caso. Decía que era una familia y que había que hacer caso al padre, que naturalmente era él. Y punto. No se podía discutir con él.

Pero los Bee Gees se libraron de la dictadura de Robert Stigwood. En 1987 presentaban “Esp”, el primer álbum sin RSO y el primero en la Warner. Tuvieron un número uno con ‘You win again' y pude entrevistarlos a los tres, uno a uno en tres diferentes suites, del Hotel Hyde Park.

Barry Giba me contó algo que me dejó estupefacto.

Más o menos desde hace unos cinco años padezco de artritis. Algo increíble, pero pensé que me podía quedar sin tocar la guitarra para siempre. Ahora parece que voy a mejor. Pero es curioso. Toda mi vida he sido zurdo, pero he tocado la guitarra con la mano derecha .Y ahora…

Probablemente es cuando Barry empezó a componer para todo el mundo, incluido el gran éxito con Barbra Streisand, con el tema ‘Guilty'. Una colaboración que volvió a producirse hace poco, veinticinco años después. Barry me dijo que todos estabamos equivocados. Para él, Barbra era una mujer maravillosa, con una enorme sensibilidad y que, simplemente, odiaba a los periodistas.

Dos años después, una vez más volvía a entrevistarlos, con motivo del nuevo álbum, “One”. Las cosas en los Bee Gees no andaban bien. Barry se negó a hablarme de la muerte de su hermano, el pequeño Andy. Quizá porque Barry fue siempre el que estuvo más cerca del benjamín de los Gibb. Le componía las canciones e incluso las producía.

Tuve que refugiarme en Maurice, con el que finalmente tenía más confianza. Maurice fue muy simple.

Tenía todo lo que quería. Pero nunca supo parar de beber o drogarse. Así de sencillo.

Se negó a decirme la verdadera causa de la muerte. Robin fue quien más  ayudó a Andy en sus últimos días. De hecho, Robin le había hecho una canción en la que se decía “Yo no quiero morirme”.

Robin me advirtió que murió simplemente por una miocarditis.

Es posible que si no hubiera bebido tanto y no se hubiera saciado de tomar tanta cocaina, es posible que no se hubiera muerto. No lo podremos saber nunca.

Parte de la incitación a las drogas se le ha imputado a Victoria Principal,con la que convivía, a pesar de que Andy era diez años más joven que ella. Corre el rumor de que Andy realmente murió de una sobredosis de heroína. Andy tenía 30 años.

La última tragedia en la historia de los Giba es la muerte por estúpido accidente médico de mi querido Maurice. Los médicos se equivocaron y lo mataron en el quirófano por culpa de una estrangulación del estómago. Tenía 53 años y era el más joven de los tres. Era gemelo de Robin, pero 35 minutos más joven.

Robin es precisamente quien más ha atacado al hospital de Miami por la irresponsabilidad médica. Estuvo hace poco en Madrid, presentando un último disco en solitario y me dijo:

Es muy difícil que Barry y yo volvamos a ser los Bee Gees. Falta Maurice, algo más que mi hermano. Siempre estuvimos juntos. Desde que nacimos. Es insoportable vivir sin saber que nunca lo vas a volver a ver.

Ahora recuerdo como me habló la cantante Lulu, su primera mujer, con respecto a Maurice.

Era simplemente, el mejor de los Gib.

Lulu estaba de promoción con un disco de duetos.

¿Cuántas veces estuve con Maurice?. ¿Cinco, seis?. No sé. Para mí, también era mi “bee gee” favorito. Y el ganador de entrevistas con un grupo que ha pasado un poco a la leyenda.