image_content_low_1178899_20131110234101Cada día más, la basura que vierte me parece más insoportable. Ha convertido a la música en un vertedero con estrellas falsas como la esperpéntica de Miley Cyrus, que se cree rebelde y revolucionariamente provocadora por fumarse un porro en el escenario, cuando en Amsterdam, en Holanda, no está prohibido. Es de vergüenza ajena.

La MTV dejó de ser música televisada hace tiempo. Es un foco de infección insoportable para los que nos gusta la música.

Por eso, de los “famosos”, sólo acudieron Katy Perry y Eminem y porque tienen nuevos albumes que vender. Lo demás, más bazofia todavía.

Cuando parecía que la velada iba a acabar con normalidad tras una interpretación sencilla de su tema “Wrecking Ball”. Entonces, pocos minutos antes de terminar los MTV Europe Music Awards 2013, Miley subio a recoger un premio con un traje que dejaba al aire sus piernas y un bolso de Chanel.

“No me cabe el premio en el bolso, pero mira lo que he encontrado”, sacándose un porro del accesorio de diseño que no duda en empezar a fumar en directo. Una gilipollez. Descansa en paz, hija, por ser tan provocadora.