EL ARTE MÁGICO DE LAS GUITARRAS DE AMALIA RAMIREZ

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POR JULIÁN RUIZ.

Sólo una vez en mi vida he estado con Bob Dylan. Siempre recordare el 16 de octubre del año 1991 , cuando a través del hijo del productor Harry Saltzman, uno de los creadores del James Bond cinematográfico, me presentaron al genio de Minnesota . Estaba nada más ni nada menos que con Keith Richards de los Stones.

Dylan me extendió su mano un tanto sudada,viscosa y hablo a continuación de irse a comprar una guitarra. Exactamente, una Ramírez. Por la noche ,actuaría con ella durante el increíble Festival de las Leyendas de la Guitarra, en el camino hacia la Expo de  Sevilla del año 1992. Tuve el privilegio de retransmitir toda la semana para la SER.

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Una guitarra Ramírez, que tal vez Dylan conserve todavía , gracias a personas como Amalia Ramírez, que ha cultivado la tradición de construir guitarras que son indomables ejercicios de precisión, guitarras de incalculable valor, como una tradición única, desde que le enseño su padre José Ramírez, hacia los años setenta. Y son los propios hijos de Amalia los que continúan con la maravillosa tradición de hacer guitarras. Para los hijos de Dylan.

Auténticos embajadores de marca para fortificar el arte de que la guitarra tenga vida propia.Personas que quizá no las conozcamos demasiado, pero que son la pura esencia del arte de la tradición. Las guitarras que hace y seguirá haciendo Amalia Ramírez.

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