El padre, con un premio de Amy, y la madre, también al negocio.

A Mitch, el padre de , no le basta con que el álbum póstumo de su hija sea uno de los más vendidos en el mundo estas navidades. Quiere más.

Aunque asegura a los tabloides británicos que él no quiere que se haga una película sobre su hija, en una revista sobre asuntos de Hollywood se ha postulado para pedir ideas y productora para constituir el embrión de una película sobre la vida de su hija.

Siempre encuentra la coartada de que mucho dinero iría para la Fundación de su hija.

No me extraña que Amy tuviera una vida convulsa y desequilibrada, Mitch, que ya ha dejado de ser taxista, es un padre de desaprensivo. Increíble, vaya familia. Pero así está hecho el mundo actual.

Por cierto, el “pobre Mitch” asegura que él nunca dijo que Lady Gaga fuera la interprete perfecta para la película biográfica de su hija. Increíble.