Crazy Horse (Disco de vinilo)


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Contraportada

Ayer lo volví a hacer, y cada vez que lo hago es imposible que no te parezca el rock actual algo menor, un esfuerzo casi vano, estéril. Escuché el glorioso álbum de debut de , un vinilo de 1971 en edición original alemana, no es la americana, pero algo es algo, suena.

En la portada un caballo relinchando, y en el vinilo con etiqueta Reprise el noble bruto desbocado. Es el mejor rock americano que te puedas echar a la cara, lo tiene todo.

Canciones muy buenas, ejecución apabullante, y esa portada tan definitoria de su contenido. Es sorprendente lo bien conjuntados que estaban ya Danny Whitten, Billy Talbot, Ralph Molina, Jack Nitzsche y Nils Lofgren (vaya grupazo…) en 1971. Los tres primeros habían formado parte de The Rockets, y venían de grabar el espléndido “Everybody Knows This Is Nowhere” con  y confirmaron que podían hacer un disco tan bueno como los de Neil por su cuenta. Este en realidad es mejor que bastantes de Neil.

Tras la consola de grabación de “Crazy Horse” el propio Nitszche y Bruce Botnick, el productor e ingeniero de sonido de The Doors y Love (“Forever Changes”), responsable también a finales de los setenta de los poderosos dos primeros discos de Paul Collins´Beat. Y también colaboró en algunos cortes Russ Titelman, otro histórico, productor de Randy Newman, Allman Brothers y Little Feat, entre muchos otros. El disco lo grabaron en el estudio “D” de Wally Heiders de San Francisco y en el Sunset Sound de Los Angeles.

brucebo

Bruce Botnick grabando en 1967.

Resumiendo canción por canción, porque todas valen la pena:

Se abre con “Gone Dead Train”, un rock fluido, que engancha, por el cual matarían Black Crowes (la versión original interpretada por Randy Newman en la B.S.O. de “Performance” es aun mejor).

“Dance Dance Dance” deja paso a las esencias folk- country y roots, guiada por el violín del gran Gib Gilbeau (que había sido parte junto a Clarence White de los seminales, Nashville West). Dave Edmunds hizo una versión muy fiel en su LP de debut.

“Look At All The Things” es de Whitten muy en la línea melódica de Young, podría haber estado en cualquier buen LP suyo. Mucho phaser post psicodélico en “Beggars Day”, cantada por Nils Lofgren, otro ejemplo de rock recio y sólido en el cual Crazy Horse eran maestros.

Y para cerrar la cara ese “I Don´t Want To Talk About It” que Rod Stewart llevó a las alturas, aquí puntuada por la patética (en el buen sentido) slide guitar de Ry Cooder.

Crazy_Horse_1972

Whitten, Nitzsche, Talbot, Molina. Sólo falta Nils Lofgren.

“Downtown” abre a galope la cara 2. Otro pedazo del mejor rock, sencillo, robusto. Esta la recuperó después el propio Young para “Tonight´s The Night”, poco más tarde de la muerte de Whitten por sobredosis de heroína. La cosa sigue a paso en “Carolay”, otro inspirado número melódico.

“Dirty, Dirty” va totalmente en la onda del glam-rock comercial de primeros de los 70's, una canción muy simple, machacona pero efectiva. En “Nobody” tiran más a un ritmo R&B casi Motown.

Y de pronto entra “I´ll Get By”, con una onda Merseybeat maravillosa. Una canción que debieron versionar los Flamin´ Groovies y que no hicieron. Me la imagino hecha por ellos y sencillamente me regodeo de placer. Otro punto más a su favor, y es que cada canción de este disco aporta algo nuevo sobre lo expuesto antes.

Cierra el disco Nitzsche cantando “Crown Jane Lady”, un boogie trotón descendiente directo de la banda sonora de “Performance”. Jack y Ry venían de colaborar con Mick Jagger y los Rolling Stones.

¿Alguien me puede enseñar un disco de rock americano actual tan bueno como este?

Si les gusta el rock americano, el de toda la vida, háganse un favor y monten este caballo. Les llevará a un tiempo en el que el rock and roll era un joven semental y tiraba coces directas al corazón.