En 1968 salió a la ventaBeggars Banquet, un disco trascendental para los Rolling Stones. La evolución del pop a mitad de los años sesenta fue tan grande y rápida que el grupo se vio prácticamente obligado a abrazar el pop y después lo psicodélico para no quedar fuera de juego, y ese “banquete de mendigos” fue la vuelta al blues y a las raíces, las mismas que inspiraron originalmente al grupo de Brian Jones. Detrás dejaban un pop inspirado mayormente en la sorprendente evolución de sus máximos rivales, los Beatles. Los Stones tuvieron su canción de respuesta a casi todo lo que hacían los de Liverpool. Sitar en “Paint It Black”, cuarteto de cuerdas en “As Tears Go By”, clavicordio en “Lady Jane”, toda suerte de extrañas técnicas de grabación en “Satanic Majesties Request”… Simplemente los Stones iban por detrás y tuvieron que ponerse al día – con brillantez, algunas canciones eran muy buenas- hasta que dijeron basta. Tenían que volver a ser ellos. Y eso fue “Beggars Banquet”, una vuelta de los Stones a los Stones, a su inspiración tradicional americana primigenia. Nacidos en Inglaterra casi por error, los Rolling Stones surgieron como grupo de vocación americana y tras unos años de devaneos con el pop de moda regresaron en cuanto pudieron a lo suyo.   Resultado de imagen de stones beggar banquet sessions   El LP era sencillamente soberbio, mejor aún que “Aftermath” de dos años antes, lo mejor que habían hecho hasta el momento. Todavía con un Brian Jones activo pero ya convertido casi en un fantasma, al borde del abismo. Su participación fue testimonial. Según Anthony Scaduto en su famosa biografía de Mick Jagger:

“Jagger y Keith habían convocado al grupo en el estudio para empezar a trabajar en el nuevo elepé. Brian llegaba siempre tarde, y se ponía a dar cabezadas en un rincón o se sentaba en una silla plegable, con la guitarra sobre las rodillas, y se ponía a gimotear enfrente del micrófono. A veces, Jagger y Keith trataban de volverle al estado normal, se esforzaban para sacar alguna nota musical de él; lo más corriente es que se le dijera que se largara a otra habitación, que lo único que hacía era fastidiar al grupo y que no podían trabajar en su presencia. De vez en cuando, en las ocasiones en que acudía en buen estado y dispuesto a tocar, se le echaba igualmente a otra habitación”.

   

“Un músico americano que había sido llamado para dar una mayor cohesión al sonido de los Stones, para llenar algo del vacío dejado por la incapacidad de Brian para tocar ningún instrumento, tropezó una noche con él hecho un ovillo en un rincón y con la guitarra encima suya, gimoteando incansablemente. Ninguno de los otros componentes del grupo le hacía caso alguno. “No sé qué es lo que pasa, cuales son las relaciones entre esta gente”, pensó el americano. Marianne Faithfull, que acudió al estudio varias noches, fue incapaz de soportar ver a Brian en semejante estado”.

    El grupo grabó el álbum en los Olympic Studios de Londres y los Sunset Sound de Los Angeles entre marzo y julio de 1968 a las órdenes de Jimmy Miller, en medio de los célebres disturbios parisinos, en el año convulso en que Robert F. Kennedy y Martin Luther King fueron vilmente asesinados. Crispación reflejada en canciones como “Street Fighting Man” o “Simpathy For The Devil”, que completadas con “Stray Cat Blues”, “Parachute Woman” y “Jumpin´Jack Flash”, editada en single pero de aquellas mismas sesiones, dan como resultado a unos Stones ultra poderosos para 1968. Inmejorables. Aún así, “Beggars Banquet” estaba también dotado de un contrapunto acústico e íntimo, muy “roots”, resuelto en pequeñas maravillas como “No Expectations”, con sus patéticas guitarras, “Dear Doctor”, “Prodigal Son”, el toque country-blues de “Factory Girl” con el violín de Rick Grech, y, sobre todo, el cierre épico de “Salt Of The Earth”.     A destacar también la presencia esencial del piano de Nicky Hopkins en todos y cada uno de los cortes de “Beggars Banquet”, para aquel 1968 era más stone que el propio Brian Jones. Por si fuera poco, contenía los mejores textos de Mick Jagger y Keith Richards hasta la fecha. Parte de las sesiones del álbum quedaron inmortalizadas en “One Plus One” de Jean Luc Godard.     La edición del disco fue postergada a causa de la polémica portada inicial ideada por los Stones, en la que podía verse un váter repleto de pintadas (no tiene valor el graffiti que señala el tirador del retrete con la leyenda “Bob Dylan´s Dream”). El 24 de agosto de 1968 se supo que ni Decca, ni London Records en los Estados Unidos querían publicar una portada semejante, considerándola sórdida y de mal gusto.   Resultado de imagen de beggars banquet   “No la encuentro ofensiva en absoluto. Decca editó un disco con la explosión de una bomba atómica en cubierta (“Atomic Tom Jones”). La encuentro mucho más repulsiva”. Mick Jagger. El mismo Jagger, ante las reticencias de Decca, sugirió poner el disco y la portada dentro de una bolsa de papel marrón con el aviso: “NO APTO PARA MENORES”. Decca no quiso saber nada y miró para otro lado.   Imagen relacionada   Para noviembre, Jagger y los Stones habían perdido ya todo su interés en la portada. Jagger se quejaba de la intromisión del sello en su trabajo, y que Decca simplemente debería dedicarse a distribuir los discos y ponerlos en las tiendas. Finalmente llegaron al acuerdo de sacar el disco con otra portada completamente diferente, en simple color crema con reborde dorado, el nombre del grupo y del disco con estilizadas letras y poca cosa más. Casi su “álbum blanco” (que había sido editado apenas un par de semanas antes, el 22 de noviembre). Muchos años más tarde, a mitad de los 80, ABKO sacó el LP con la portada del wáter ideada por los Stones inicialmente.   rolling_stones_stoneage-80sissue-77837   En 1971, en el colmo de la desfachatez, Decca hizo una utilización cutre e hipócrita del concepto y graffitis de la funda original de “Beggar Banquet” en el recopilatorio “Stone Age”. A los Stones les sentó tan mal que hasta pagaron dinero de su bolsillo por insertar anuncios en la prensa musical para dejar claro que ellos no tenían nada que ver con esa extraña recopilación.     Visto en retrospectiva “Beggars Banquet” fue el disco de afianzamiento de los Stones, un álbum sin fisuras, inspirado y coherente. El mejor disco posible de Rolling Stones en 1968, y la primera de varias obras maestras seguidas. “Beggars Banquet” fue escogido por los lectores de Plásticos y Decibelios en 2014 como el cuarto mejor disco de los Rolling Stones.