daft-punk-random-access-memories-unboxing-01Decía un crítico de veinticinco años que con este album, habían llevado la música al siglo XXII. Está claro que este pobre chico no ha escuchado jamás música de vanguardia, porque si “Random access memories” es un album de vanguardia, “Autobahn” de Kraftwerk, del año 1974, de casi hace cuarenta años, se convierte en algo absolutamente extra terrestre.

Nunca me gustaron mucho Daft Punk y cuando escuché la banda sonora de  Tron pensé que se iban a regenerar y olvidar su pasado discotequero, de música disco barata, disco “chic”, típico de niños bien, de pijos franceses. Lo que son.

Todo lo contrario, Daft Punk han hecho un disco pretencioso, banal y superfluo, como los dos cascos que esconden su cara, con el más ridículo disfraz de la historia del pop.

Demasiado “Chic”, en los dos sentidos, en su “divine gauche” disco y, desde luego, copiando la música del gran Nile Rodgers, al que han robado el éxito de ‘Get Lucky'.

En “Random…” no hay  ni sombra de música de vanguardia, de música comprometida con el talento, o la imaginación. Todo lo contrario, Daft Punk muy pegados al oportunismo, al típico matrimonio con el poco esfuerzo y con la pretenciosidad de intelectuales  musicales.

El album empieza con otro tema malo de Chic, al que vuelven a atracar a Nile Rodgers. El tema está ya muy oído y se llama ‘Give life back to music'.

Sigue con un tema casi instrumental, del siglo pasado, con funky sonidos de Eric Serra baratos.

Prosiguen  con el pobre ‘Moroder', al que atracan con una versión pálida y rutinaria del gran trabajo de Giorgio en su banda sonora de Midnight express, una joya de los comienzos de la música electro.

Luego, el papel de Julian Casablancas en ‘Instant Crush' es de vergüenza ajena. Vaya porquería de canción, con perdón.

Luego, volvemos otra vez a robar a Chic, a Sister Sledge y a Nile Rodgers con ‘Lose Yourself to dance'. Y el falsete  de mal gusto de Pharrel Williams.

Y llegamos al tema más pretencioso. ‘Touch', con el impagable Paul Williams, al que ridiculizan haciendo le cantar y obligandole a volver a hacer repetitivamente la banda sonora que hizo Paul para El Fantasma del Paraíso, de Brian de Palma.

Ridículo  por parte de los franceses. Además, descubren de donde sacaron la idea de su grupo, con la coraza de robot y los teclados. Curiosamente,  película de 1974, como el “Autobahn“.

Este es un plano de la película y donde copiaron Daft Punk:

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‘Get Lucky' ya sabemos que es un remedo de Chic, pero una canción mala del grupo de Nile Rodgers.

‘Beyond' es otro ataque de furia provocadora y pretenciosidad, que raya en la vulgaridad.

No entiendo como Paul Williams se compromete a ese arreglo orquestal, ridículo. Total para caer en la música de Chic, otra vez.  El sino de Daft Chic Punk.

Cuando escuchas hasta cinco canciones parecidas, en un mismo album, pero mediocres al estilo de Chic, te preguntas: ¿Por qué no han hecho Daft Punk un álbum de versiones con las mejores canciones de Chic y Sister Sledge?. Hasta hubiera sido más emotivo.

Parece que en ‘Motherboard',  Homem Christo ha descubierto el piano eléctrico vox de los años setenta. El tema es un instrumental ridículo, más viejo que los de Tomita, del que también han copiado.

Bueno, ya ni hablar de lo que han hecho con uno de mis amigos de Animal Collective.

El album acaba con ‘Contac', con sonidos analógicos de Jean Michael Jarre. No sé por qué no lo han llamado. Si este es un contacto con los alienígenas, te puedes hacer pis.

Daft Punk es un invento como perfecta composición mediocre de esta sociedad. Un puro reflejo musical.

Me da vergüenza ajena que unos ejecutivos de Sony puedan disparar las alarmas a la música moderna, con millones de dólares apostados en esta basura muy confeccionada, como una mierda surrealista de Luis Buñuel.

Una vergüenza  porque hay millones en promoción en un producto vulgar, como si fueran  samplings mentales  de sonidos de hace treinta y cuarenta años. Ridículo.