ALBERT HAMMOND SE QUEDA COMO UN LASTRE PARA DUFFYEl decisivo segundo álbum de la galesa ha salido tarde y con el rechazo general de ella misma, que no está conforme de como ha actuado su compañía y la de la propia Universal records, que consideró desde un primer momento que era un error que ella empezara a escribir sus propias letras a las canciones de senior, el padre del guitarrista de los Strokes.

Cuando Albert Hammond senior y Duffy, como productores de “Endlessly”, el nuevo álbum, entregaron las cintas finales, los ejecutivos, el A&R de Universal se echó las manos a la cabeza. Ni le gustaban las canciones ni la producción. Esto último, mucho menos.

Toda mi vida me la he pasado luchando con los ejecutivos A&R – es decir, Artistas y Reportorio- una serie de  “seres” . Ejecutivos en la super mayoría de las ocasiones sin tener ni idea ni de música ni de nada. Algunos de ellos incluso trincones, de negocios oscuros y que se convierten o se erigen en los dueños del productor de artistas que comienzan. Incluso ya se atreven a manipular con los grandes, como una vez me contó el propio Paul Mc Cartney, a propósito del que precisamente es su último gran álbum, producido por Nigel Godrich, el estupendo “Chaos and Creation in the backyard”.

La última damnificada es Duffy, pero se dan casos por miles. Incluso el reciente de Bruce Springsteen. Las canciones incluidas en “Darkness in the edge of town”, al final, las eligió un director artístico.

Yo creo, lo presiento que el A&R de  turno se ha cargado este segundo disco de Duffy. Es posible que la producción de Hammond fuera antigua, excesivamente acústica, como en los años setenta, pero lo que no se puede hacer es lo que ha hecho el director artístico de tirar la producción de casi todo el disco y encagarle a Stuart Price que lo rehiciese de nuevo.

Es lo que suelen hacer estos delincuentes artísticos. Siempre tienen sólo la confianza en un productor. Ahora, todo lo que ocurre en Universal lo tiene que producir Stuart Price. Tenemos los casos recientes de los Killers, de Brandon Flowers en solitario, incluso de Take That. Es escandaloso.

Así que el disco de Duffy se queda en nada. Ni tiene ese sonido de valvulas, como los viejos discos de Dusty Springflied, que era el referente, en un principio. Ni tampoco suena a las producciones de Stuart Price. A pesar de que en el álbum, hay una tremenda canción de calidad llamada ‘Don´t forsake me’, que es con la que Albert Hammond senior convenció a Duffy parara trabajar con ella.

Las cosas han debido terminar tan mal que la compañía, el A&R de turno ha decidido que Duffy no cantara ni una sóla colaboración en el disco “Legend”, que Albert Hammond senior acaba de lanzar y que todavía promociona estos días en Madrid.

Bernard Butler, el guitarrista de Suede y el “hacedor” del inicial éxito de Duffy, no ha querido decir nada, pero la compañía culpa a Duffy de su mal comportamiento con Butler.

Abajo, el primer single ‘Well, Well’, de Hammond y Duffy.