Pese a los parabienes generalizados de la crítica (no así en PYD, que no nos gustó nada) al homenaje de a en la noche de los Grammy 2016, , el hijo cineasta de Bowie, posteó ayer un, en principio, críptico tweet en referencia al show.

Una manera muy suave de decir que no le gustó, y que lo consideró exagerado y sobreactuado:

“‘Sobreexcitado o irracional, como resultado típico del enamoramiento o el entusiasmo excesivo; mentalmente confundido ¡Maldita sea! ¿¡Cuál es esa palabra!?”.

Pero la frase – hasta la maldición- no es de Duncan Jones, la definición de más arriba corresponde en el diccionario de la lengua inglesa a la palabra “Gaga”. La palabra es Gaga. Sólo le faltó poner la acepción “senile” (senil). En español decimos “Gagá”.

Desde luego, David Bowie merecía algo mejor que un simple medley a lo Broadway. Gaga interpretó un popurrí de canciones de Bowie de 6 minutos que no salvó ni la presencia en la guitarra de Nile Rodgers.

Hizo por este orden: Space Oddity', ‘Changes', ‘Ziggy Stardust', ‘Suffragette City', ‘Rebel Rebel', ‘Fashion', ‘Fame', ‘Under Pressure', ‘Let's Dance' y ‘Heroes'.

Gaga fue todo imagen, ni siquiera cantó bien las canciones. Parecía una Bette Midler pero en malo, y el “Heroes” trompetero final fue de vergüenza ajena.

Bowie merecía más, algo más imaginativo, probablemente hecho por alguien más cercano a él.

Por poner un ejemplo, un sencillo medley “Reflektor”- “Heroes” de Arcade Fire hubiera sido mucho mejor, tanto musicalmente como a nivel de espectáculo. Pero prefirieron a alguien vestido de Bowie…