ADIÓS A STAN APPLEBAUM, EL HOMBRE QUE ORQUESTÓ "STAND BY ME"

Ayer se supo de la muerte el 23 de febrero de Stan Applebaum, un prolífico compositor, arreglista y director de orquesta cuya carrera musical de más de medio siglo incluyó los arreglos orquestales de éxitos de Ben E. King – la legendaria «Stand By Me»- Bobby Vinton y Connie Francis. Stan murió en Nueva York a los 96 años. Fue su hijo quien confirmó su fallecimiento.

Aunque desconocido para muchos el trabajo de Applebaum se puede escuchar en más de una veintena de éxitos y un puñado de singles que fueron nº1 de artistas como Neil Sedaka, The Drifters, The Coasters, Brook Benton y, más famoso de todos, el clásico de Ben E. King «Stand By Me» de 1962, para el que hizo el arreglo de cuerdas.

Y no sólo eso, sino la parte de orquesta de temas inolvidables como «Save the Last Dance for Me» de The Drifters, «The This Magic Moment» y «Spanish Harlem» de King y «Breaking Up Is Hard To Do» de Sedaka.

Stanley Seymour Applebaum nació en Newark, Nueva Jersey, en 1922, y comenzó a tocar el piano de niño, después de que un médico se lo recomendara para curar un dedo roto. Más tarde, estudió composición con Stefan Wolpe. Cuando sirvió en el ejército en Alemania en la Segunda Guerra Mundial, se le destinó a los Servicios Especiales, donde organizó la música para la banda del Ejército de los Estados Unidos.

Eso le llevó a convertirse en arreglista de importantes Big Bands dirigidas por Glenn Miller, Benny Goodman, Harry James y Raymond Scott, y escribir los arreglos orquestales de la Armada y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y piezas sinfónicas para la Filarmónica de Nueva York y la Filarmónica de Londres. También pasó 15 años como orquestador y arreglista de los New York Pops.

En palabras de su hijo Eddie Applebaum, un veterano ejecutivo del mundo de la música:

«Mi padre era un talento increíble, y solo un hombre notable en todo. Él nunca buscó el centro de atención, sino que se contentó con saber que su creatividad y pasión ayudaban a brillar a los demás. Lo echaremos de menos hasta el final, pero sabemos que su energía permanece para siempre en estas canciones mágicas».

Descanse en paz, Stan Applebaum.