Se ha sabido que en el próximo concierto de en Auckland, Nueva Zelanda, va a haber una estricta política anti alcohol.

La legendaria banda australiana va a tocar en el Western Springs Stadium el 15 de diciembre, y los fans no van a poder comprar alcohol ni en el interior del recinto, ni tampoco en los alrededores debido a la prohibición expresa de cualquier tipo de bebida alcohólica.

El rock and roll ya no es lo que fue, definitivamente. Además del desgaste musical natural de los años, desde fuera lo quieren convertir en algo aséptico. Primero fue el tabaco, y ahora parece que va a ser el alcohol. Ni una miserable cerveza. ¿Y que van a beber los fans del rock and roll? ¿Fanta de naranja?

El ayuntamiento de la localidad ha dictaminado que el alcohol se prohibirá durante 24 horas, desde las 6 am del día del concierto, con una multa fijada en 108 libras para cualquiera que sea sorprendido consumiendo o en posesión de bebidas alcohólicas.

Todo esto se hace para que disminuya la delincuencia en la zona. Según Stuff.co.nz el sargento de policía Antony Wilson escribió al Consejo de Auckland para solicitar la prohibición, expresando temor por la delincuencia relacionada con el alcohol y el show.

Wilson también dijo que la prohibición “ayudó de manera significativa a la reducción de daños y a aminorar la delincuencia relacionada con el alcohol en las zonas públicas”.

Así que un problema menos para la policía, mucho más que para los vecinos del lugar con toda seguridad, y los rockeros a beber el equivalente neozelandés del Trinaranjus. En eso parece que va a quedar el rock, en un inofensivo refresco con o sin gas.