El último concierto de gira, porque, como es bien sabido, tocarían después en enero de 1969 en la azotea de Apple en Londres.

Hoy es el 52 aniversario de un show que no fue trascendental, fue uno más de muchos suyos, pero que ha quedado para la historia por ser el último que dieron ante un gran público.

Un concierto que los Beatles hicieron en la costa oeste americana, como si cedieran el testigo a todos los grupos del rock ácido y psicodélico de allí, que a continuación iban a ostentar el protagonismo del nuevo rock, bandas como Jefferson Airplane, Grateful Dead o The Doors.

La historia de los Beatles es así, construida a partir de muchos grandes o pequeños detalles como este, que forman un puzzle apasionante, rico a más no poder. Por algo es el grupo de grupos de la historia de la música rock y pop.

Ringo Starr declaró  que los Beatles no dejaron jamás oficialmente las actuaciones en directo, y así fue, pero había unas cuantas realidades, realidades incordiantes, que hacían que los 4 no tuvieran ya en verano de 1966 muchas ganas de ponerse ante un público numeroso.

El cansancio propio de las giras; las malas condiciones en que se hacían los conciertos (mal, escaso sonido, griterío y locura de fans incluido); la presión social, incluso política, que conllevaba su presencia en ciertos lugares (de Filipinas salieron poco antes por los pelos tras un incidente derivado de su no asistencia a un evento organizado por los Marcos); ciertas declaraciones que no gustaron sobre todo en USA (“Más populares que Jesús” John Lennon) y la propia amplitud de miras y evolución musical de los Beatles, que, en definitiva, les alejaba del grupo de R&B que eran en un principio para sumergirles de lleno en un universo de creciente fantasía sonora.

El setlist de los Beatles había cambiado en los últimos tiempos, pero seguía conservando rock and roll del que el grupo ya estaba un poco cansado a fuerza de repetirlo. Aún así en su repertorio en directo se colaban “I Feel Fine”, “Paperback Writer” o “Nowhere Man”, algunas perlas de sus últimos elepés (“Rubber Soul”, el recién editado “Revolver”) más difíciles de resolver en directo.

Desde luego, nada mejor que Chuck Berry o Little Richard para hacer subir los grados de una actuación, pero los Beatles ya eran presa de una sofisticación sonora que les emancipaba del clásico rock and roll o rhythm and blues y les convertía, junto a otros insignes compañeros de generación (The Kinks, The Who, Donovan o los mismos Rolling Stones), en arquitectos del sonido pop autóctono británico. Era el principio de un sonido que ya no podía parar y que requería de más atención y mimo con respecto a los estudios de grabación.

Los Beatles daban carpetazo a su última gira un 29 de agosto de 1966, para mandar a continuación “de gira” a “Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band”, excéntrico, aparatoso título concebido por Paul McCartney a partir de los nombres de nuevos grupos que venían precisamente de la costa oeste americana.

Beatles en Candlestick Park:

“Rock and Roll Music”

“She's a Woman”

“If I Needed Someone”

“Day Tripper”

“Baby's in Black”

“I Feel Fine”

“Yesterday”

“I Wanna Be Your Man”

“Nowhere Man”

“Paperback Writer”

“Long Tall Sally”